Leyes y costumbres

Guillermo Hurtado

Disculpe usted, amable lector, pero el progreso moral es demasiado lento y por eso estamos condenados a repetir lo obvio…

El país está inmerso en un proceso de reformas constitucionales. Pero más importantes que las reformas legales tendrían que ser la reformas morales.

La palabra “moral” procede del término latino “mores”, que significa costumbres. México es un país de leyes (supuestamente) muy buenas pero de muy malas costumbres. Los legisladores han hecho su tarea como han podido, pero la sociedad no ha mejorado sus hábitos.

La verdadera reforma de México no está en el Congreso, tampoco es asunto de abogados o jurisconsultos. La reforma que requiere el país es tarea de los padres de familia, de los maestros, de quienes tienen autoridad e influencia en la sociedad. Son ellos quienes tienen que educar con la regla, pero sobre todo, con el ejemplo. No es fácil, pero vamos a tener que intentarlo de una buena vez: no mentir, no abusar, no robar.

Los gobiernos tienen mucha culpa de los males que nos aquejan. Pero no nos engañemos: no todo es culpa de los gobiernos. La responsabilidad es de todos los mexicanos. Nos ha faltado autocrítica. O mejor dicho: no hemos sido capaces de pasar de la autocrítica, a veces cínica, a la autotransformación.

México no saldrá adelante mientras no hagamos a un lado el fatalismo, la victimización, el ocultamiento. En una democracia, en la que, por lo menos en teoría gobierna el pueblo, ¿acaso el mal gobierno no es, a fin de cuentas, un fracaso del pueblo? Alguien podría responder: “¡pero México no es una verdadera democracia!”. Entonces la respuesta es: ¿y qué ha hecho usted para corregirlo?

Es fácil criticar y echar la culpa a los demás. Pero tendríamos que mirarnos al espejo. ¿Tenemos autoridad moral para arrojar la primera piedra? ¿Acaso no toleramos que los males de México sigan corroyendo nuestro edificio social? Si queremos que México cambie debemos comenzar por cambiar nuestra forma de vida. Si en verdad deseamos que México sea una democracia lo primero que tenemos que hacer es asegurarnos de que en nuestro entorno florezcan los valores democráticos.

Los políticos profesionales, cuando están en la oposición, alimentan la idea de que la culpa de todo la tiene el mal gobierno. “Vota por mí y yo resolveré tus problemas”. Pero como sabemos, cuando llegan al poder, casi siempre cometen las mismas barbaridades. Lo que la sociedad tiene que entender es que no es alguien más quien va a resolver sus problemas. Es ella quien tiene que cambiar para se genere un impulso transformador que vaya de abajo hacia arriba.

De poco sirve tener derechos si no somos capaces de vivir de acuerdo con nuestras obligaciones más elementales.

El cambio de México empieza con uno mismo. Con lo que hagamos hoy. Para subir una montaña se comienza por dar un paso.

guillermo.hurtado@3.80.3.65

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