Crimen horrible

Valeria López

El escritor uruguayo, Horacio Quiroga, publicó en 1917 un cuento cuya lectura causa especial impacto por el sangriento final. En “La Gallina Degollada”, el autor relata el asesinato de una hermana sana por parte de sus cuatro hermanos discapacitados mentales.

La historia es cruel; la trama descansa fuertemente en la discapacidad mental de los asesinos y, con ello, se comprende el terrible desenlace porque de otra manera, es difícil entender que un hombre degüelle a otro hombre.

Hay actos que, simplemente, son inaceptables. Me refiero a todos aquellos que dañan, ofenden, truncan o comprometen la dignidad de los ciudadanos, de las familias, de las personas.

Arrebatar la vida a otro es sinónimo de barbarie, de poca humanidad. Hacerlo con crueldad y difundir los videos no alcanza justificación posible. No hay razones suficientes para hacerlo. Insisto, no hay motivos que expliquen ni que alcancen a dar razón de estos asesinatos.

Apenas hace quince días, nos horrorizamos con la decapitación de James Foley.

Infortunadamente, ayer nos enteramos del asesinato del periodista norteamericano Steven Sotloff. La lista no termina pues ya se ha anunciado que la siguiente víctima será el reportero británico David Cawthorne.

No hay argumentos que alcancen para justificar el asesinato de un profesional de la comunicación quien por cumplir con sus deberes profesionales perdió la vida.

La maraña política, los aciertos o los desaciertos de la política internacional norteamericana, los oscuros intereses económicos, el desprecio por una forma de vida o alguna manifestación cultural no dan cuenta suficiente de la barbarie cometida en ambos asesinatos.

El video es una amenaza y un reclamo a la política exterior de Barack Obama.

Con la distribución de los videos han puesto una pistola en las sienes del presidente: a pesar de su rechazo por la guerra y por la violencia auguro que la Casa Blanca incrementará su presencia militar en Irak.

En el video, el verdugo dice: “He vuelto, Obama, y he vuelto como consecuencia de tu arrogante política exterior hacia el Estado islámico, debido a tu insistencia en continuar bombardeando y (ininteligible) la presa de Mosul, a pesar de nuestras serias advertencias en contra”.

Así las cosas, Obama no tiene otra opción más que perseguir a los asesinos de sus ciudadanos. La violencia apenas inicia pues los asesinatos lo único que han logrado es abrir la llave de la guerra.

En el cuento de Quiroga, los niños discapacitados carecen de conciencia, de sentido de responsabilidad, de humanidad. El Estado Islámico no puede seguir asesinando personas, de ningún modo.

Ni la literatura de ficción se permite tan fácilmente, decapitar a una persona. La imagen es horrorosa y muestra crueldad e incivilización. Son crímenes horribles de los que no deberíamos tener noticia.

politicaltriage.razon@gmail.com

Twitter: @ValHumanrigther

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