La gran reinvención de Caitlyn

Luciano Pascoe

Mientras todos voltean a ver las elecciones de este domingo, he optado por escribir de la gente común y corriente y sus batallas diarias, sus guerras íntimas contra la opinión pública, o la de todos al menos.

Su nombre es Caitlyn Jenner, es mujer, nació en octubre de 1949 y ganó la medalla de oro en el decatlón de los Juegos Olímpicos de Montreal, como William Bruce Jenner, un varón. Al ser parte de un mundo frívolo, pretencioso y de farándula (sus hijas son las Kardashian, famosas ‘socialités’ de cultura general ínfima), su historia llegó hasta las casas más conservadoras. Su valor ha sido curiosamente su frivolidad, pues ha abierto este debate en las mentes y hogares más tradicionales del mundo.

Tras la publicación de la portada de la revista Vanity Fair, no tenemos derecho a referirnos a ella de otra forma que Caitlyn Jenner, una mujer.

Caitlyn tomó una decisión inmensa que requiere de mucho valor y el mundo tiene que reconocérselo. Decidió someterse a los procedimientos quirúrgicos y terapias hormonales necesarios para ser ella y, como si eso no fuese bastante, optó por hacerlo público y con estruendo.

Hoy por muchas y muchos, pero también gracias a Caitlyn, la agenda trans (transexual y transgénero) es visible y ha ocupado espacios en los medios de comunicación más vistos del planeta. Su tránsito ha permitido que las personas trans sean vistas como seres humanos y a ellas, sin duda, Jenner les ha abierto la puerta para hacerse de valor.

Por supuesto no faltan quienes siguen refiriéndose a Caitlyn como varón más por incapacidad que por otra cosa. El nivel de agresión contra ella se da lo mismo en privado que en televisión, en redes sociales o en la recolección de firmas que atacan el reconocimiento que recibirá Caitlyn de los premios ESPY o quienes exigen despojarla de su medalla olímpica.

Aunque hay ciertos avances en torno a la aceptación de Caitlyn en el sentido de que es su decisión, a pesar que uno no esté de acuerdo, se camuflan en ese fraseo las discrepancias y el tufo al rechazo intolerante. El fraseo suele ser “no estoy de acuerdo pero puede hacer lo que quiera” o lo que es lo mismo: “lo tolero pero no lo respeto”.

La comunidad trans tiene derecho, por ejemplo, a recibir todas las facilidades del Estado para la reasignación de su identidad: las legales y las médicas. Tiene derecho a servicios sanitarios. Tiene derecho a la detección temprana para recibir tratamientos hormonales.

Las personas trans tienen derecho a vivir sin discriminación. Es indispensable que como sociedad les reconozcamos el derecho a estar en el cuerpo que requieren y no obligarlas a estar en el que nacieron y donde no pertenecen.

El aspecto negativo del tema es que con demasiada facilidad la opinión pública se distrajo con la sensualidad de una mujer de 65 años. En el programa The Daily Show, Jon Stewart habló de la frivolidad con que los medios han tratado el tema y la velocidad con que volcaron a tratar a Caitlyn como mujer. Que si luce fabulosa, que si se ve como una estrella de cine o que si cumple con los estándares de belleza.

Con mucho tino, Stewart dijo que cuando Jenner era hombre estaba bien hablar de su atletismo o su de capacidad de hacer negocios. Ahora que es mujer el centro está en su apariencia, sobre todo para alguien de su edad.

Así de fácil se le cosificó; así se le comenzó a tratar como a cualquier mujer.

La historia de Caitlyn Jenner fue cubierta en 22 páginas de Vanity Fair, donde comparó la emoción de su sesión de fotos con el oro olímpico del 76; habló de su cirugía facial y de los errores que cometió como Bruce, esperando ser una mejor persona como Caitlyn. Es un reportaje de una persona que asegura estar haciendo esto no para ser interesante sino para vivir. Es una persona que refrenda, sistemáticamente, su derecho a reinventarse, a ser ella con honestidad.

En México hemos comenzado, tímidamente, a reconocer el derecho a la reasignación sexogenérica. Hace algunos años en la Asamblea del DF la diputada Carla Sánchez Armas inició la construcción de una agenda trasn y se aprobaron una primera tanda de derechos. Ahora el INE incluyó en el manual de casilla que permitan votar a personas aunque no coincida su apariencia con el género que está en la credencial de elector. Por algún lugar había que comenzar.

Con información de Gustavo Ramírez Pedrosa.

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