Fue un hombre excepcionalmente bondadoso que sacudió las creencias del mundo de la terapia, sobre la salud y la enfermedad mental y sobre los muchísimos caminos que existen para recuperarse del dolor y del trauma.
Comenzó su carrera como trabajador social en Adelaide, Australia, su ciudad de origen. Después estudió terapia familiar y pronto se convirtió en un teórico luminoso por su originalidad y sabiduría, fundando la escuela de Terapia Narrativa. Sus ideas se alimentaron del pensamiento de Bateson, Vygotsky, James, Bruner, Turner, Foucault y Derrida entre otros. Siempre rechazó las etiquetas para su trabajo y para las personas. No negó los diagnósticos psiquiátricos como algunas escuelas de terapia posmoderna, pero siempre propuso ir más allá del diagnóstico, mirando a las personas en su unicidad, sin atraparlas en categorías asfixiantes.
Puede consultarse parte de su trabajo escrito y videograbado en este sitio: http://dulwichcentre.com.au/michael-white-archive/
Los principios básicos de la terapia narrativa son los siguientes:
Cuando contamos nuestra vida, solemos repetir la misma historia sin cesar, olvidando que existen otras historias que nunca incorporamos en nuestro relato. Alguien que se siente fracasado en su identidad narra una historia de fracaso, dejando fuera los acontecimientos que contradigan esa visión de sí mismo. Hay historias invisibles de amor incondicional, de logro, de dignidad, de valentía, que permanecen ocultas debajo de un relato dominante de humillación. Las minorías son especialmente vulnerables a sentirse avergonzadas de ser quienes son.
White utilizaba las preguntas de andamiaje de Lev Vygotsky para ayudar a las personas a salir de la historia única, para poder contar historias más complejas, con descripciones más densas sobre la identidad; pasar de una creencia a otra muy distinta requiere de un distanciamiento progresivo: alguien que ha sido una víctima de relaciones violentas, no puede salir de ese lugar en un solo paso, ni porque otros quieran que salga de ahí. Es necesario hacer preguntas que poco a poco, le revelen al consultante aspectos valiosos de su vida que le ayuden a recuperar su dignidad lastimada.
Para White, la pregunta es el método terapéutico fundamental, enfatizando que la intervención del terapeuta empieza con el tipo de preguntas que hace. Las de White se derivan en parte, de lo que Derrida llamó deconstrucción: desempacar las ideas, ampliarlas, alejarse de las explicaciones naturales que afirman que “así son las personas” o que “es normal o anormal” un comportamiento, pensamiento o sentimiento.
White luchó siempre por rescatar la historia relacional y social del dolor emocional: ¿Cómo contribuyeron las diferentes personas a la construcción de la identidad?
Es fundamental buscar acontecimientos extraordinarios en los relatos de los pacientes, por ejemplo: el consultante afirma que su madre siempre lo rechazó, White le pregunta si es capaz de recordar un solo momento en su historia en el que hubiera sentido la aceptación incondicional de su madre y casi siempre aparece un recuerdo que contradice el relato dominante de la madre rechazante.
La terapia narrativa intenta cuestionarlo todo para construir narraciones más densas que sean liberadoras. Busca lo ausente pero implícito en el discurso:
La historia de la tragedia y del dolor, y la historia implícita: lo que se desea, lo que se añora, lo que se tuvo, lo que se perdió, lo que se ha anhela.
*Vale Villa es psicoterapeuta sistémica y narrativa desde hace 15 años. Este es un espacio para la reflexión de la vida emocional y sus desafíos.
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Twitter: @valevillag
