Don Emeterio Valverde Téllez: primer historiador de la filosofía mexicana

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Foto: larazondemexico

Cuando se pretende realizar la historia de un campo intelectual es indispensable comenzar con dos tareas. La primera es la de conformación del corpus de libros, documentos, manuscritos, etc. en los que se basará la historia respectiva. Ésta es una labor que podríamos llamar bibliográfica, lo que, de ninguna manera, se debe tomar como algo de menor valía que el trabajo estrictamente historiográfico. La segunda tarea, una vez que se ha cumplido con la primera, es la configuración de un canon, es decir, de una selección de los productos más importantes del campo intelectual en cuestión. Esto supone efectuar una jerarquía entre lo más valioso y lo menos valioso o, si prefiere, entre lo más importante y lo menos importante de acuerdo con el especialista.

Aunque hubo quienes se ocuparon de realizar estudios históricos sobre la filosofía mexicana antes de Don Emeterio, él fue el primero que se atrevió a realizar las dos tareas antes señaladas, sin las cuales no podríamos hablar hoy de la disciplina de la historia de la filosofía en México. Fue Téllez quien recopiló el primer corpus de la filosofía mexicana y fue él, además, quien conformó su primer canon. Con estas dos tareas, sentó las bases de la disciplina actual.

La preponderancia que da Valverde a Sor Juana Inés llama la atención por varias razones. La primera es que en la edición de 1903 de su Bibliografía, Valverde ni siquiera la incluía en su libro. La segunda es que Sor Juana no fue catedrática de la universidad o de algún colegio y el único libro de filosofía escolástica que se sabe que escribió está perdido desde hace siglos

Don Emeterio ha pasado a la historia de México no sólo como un destacado historiador, sino también por su desempeño como obispo de León durante los años más cruentos de la guerra cristera. Él tuvo la idea de levantar en el Cerro del Cubilete el monumento al Cristo Rey, famoso no sólo por estar mencionado en una canción de José Alfredo Jiménez, sino porque su construcción desencadenó un conflicto entre la Iglesia y el Estado revolucionario.

Aunque Don Emeterio escribió varios libros sobre la filosofía mexicana, se puede decir que su obra cumbre, que culmina un proyecto de muchos años de investigación, fue la última edición, en 1913, de su Bibliografía filosófica mexicana, reeditada por El Colegio de Michoacán en 1989.

El objetivo declarado del libro de Valverde es hacer una bibliografía, lo más exhaustiva posible, de los escritos filosóficos publicados en México desde el comienzo de la época colonial –muchos de ellos, por cierto, manuscritos de los que sólo hay una copia–. Valga añadir que esa labor ha sido continuada por el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM. Quien quiera conocer la producción filosófica mexicana desde 1900 hasta el día de hoy puede acceder a la base de datos FILOS que se localiza en la página web del mencionado instituto. Esta base es una herramienta fundamental para cualquier estudioso de la historia de la filosofía mexicana ya que permite consultar decenas de miles de títulos.

[caption id="attachment_705272" align="alignnone" width="696"] El único libro de filosofía escolástica que la décima musa escribió está perdido.[/caption]

Vuelvo a la Bibliografía filosófica mexicana de Don Emeterio Valverde. Además de la heroica labor de recopilar todas las fichas bibliográficas de la filosofía mexicana que estaban a su disposición en decenas de bibliotecas públicas y privadas, él ordenó el material en la forma de lo que podríamos describir como el primer canon de la filosofía mexicana.

De acuerdo con la jerarquía de Valverde —que no se plantea de una manera explícita, sino que se desprende de la amplitud de sus comentarios y de sus expresiones de admiración— podemos distinguir dos grandes figuras de la filosofía mexicana hasta la fecha en la que publicó su libro. Una de ellas es la más alta de los tres siglos del periodo colonial y la otra del siglo XIX. La primera es Sor Juana Inés de la Cruz. El segundo es Clemente de Jesús Munguía.

Quien quiera conocer la producción filosófica mexicana desde 1900 hasta el día de hoy puede acceder a la base de datos FILOS que se localiza en la página web del mencionado instituto. Esta base es una herramienta fundamental para cualquier estudioso de la historia de la filosofía mexicana ya que permite consultar decenas de miles de títulos

La preponderancia que da Valverde a Sor Juana Inés llama la atención por varias razones. La primera es que en la edición de 1903 de su Bibliografía, Valverde ni siquiera la incluía en su libro. La segunda es que Sor Juana no fue catedrática de la universidad o de algún colegio y el único libro de filosofía escolástica que se sabe que escribió está perdido desde hace siglos. Me parece que Valverde fue un visionario en su apreciación de la dimensión filosófica de la obra de Sor Juana. Es triste y desesperante que los estudiantes de filosofía en las universidades mexicanas puedan terminar su carrera sin leer una sola línea de la monja.

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