Ninguna acción secunda el mensaje

Foto: larazondemexico

Transcurridos tres días, hasta ayer, del mensaje del Presidente Enrique Peña Nieto en el que respondió con firmeza a las reiteradas amenazas de su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, y que le ha sido ampliamente reconocido y con el que se solidarizaron todos los sectores del país y los cuatro candidatos a sucederlo, no ha seguido ninguna acción gubernamental que lo secunde.

Al menos hasta anoche, al cierre de esta columna, la Secretaría de Relaciones Exteriores no había presentado una protesta diplomática al Departamento de Estado del vecino país, ni se ha llamado al embajador mexicano Gerónimo Gutiérrez, ni -que se sepa- se le han pedido explicaciones a la que lo es de EU aquí, Roberta Jacobson, quien está por dejar ese cargo.

DE ESTO Y DE AQUELLO…

Con esa “generosidad” a la que suele recurrir cuando se lo propone, y que no pocos ilusos le creen, Andrés Manuel López Obrador ofreció que no se declarará vencedor de inmediato de la elección del 1 de julio y que “esperará los resultados oficiales del Instituto Nacional Electoral”, al que le da un voto de confianza para que “no haya fraude ni un posible conflicto postelectoral”.

En campaña por Jalisco, donde estuvo acompañado por Antonio Pérez Garibay, candidato de Morena a senador y padre del piloto de carreras, Sergio Checo Pérez, esa “generosidad” llegó hasta el consejero presidente de aquel organismo electoral, Lorenzo Córdova, quien saldrá a dar a conocer los resultados y que éstos lo van a favorecer, aseguró, convencido de que así será.

Lo que no dijo es qué es lo que hará si los resultados preliminares que dé a conocer el titular del INE la tarde-noche de la jornada electoral le son adversos si como lo ha hecho en las dos anteriores elecciones presidenciales en las que resultó derrotado, no sólo desconocerá, sino que los calificará de “fraude” y “desatará al tigre”, que luego habrá que ver quién amarra.

Ésta será una semana en la que los cuatro candidatos presidenciales tendrán que someterse a exámenes para responder qué harán, de ganar la elección del 1 de julio: primero será ante los empresarios más prominentes de Estados Unidos con inversiones en México y después con los integrantes de la Conferencia del Episcopado Mexicano, que preside el cardenal Francisco Robles Ortega.

Unos  quieren saber si las empresas y negocios que han establecido en nuestro país no estarán en riesgo con el cambio de gobierno, en caso de que ganara alguno de los postulados por las coaliciones de oposición; y otros, cómo será la relación Estado-Iglesia católica, luego de los recientes acontecimientos entre prelados y el encuentro de algunos de ellos con capos del narcotráfico, como fue el caso del obispo de Chilapa, Guerrero.

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