La diferencia entre alguien que escribe sus pensamientos y otro que nada más habla, es que el primero tiene mucho menos margen de retractarse de sus dichos o de matizarlos, que el segundo. Es por eso que los políticos de ahora escriben poco, pero tienen una lengua muy larga, con la que se enredan constantemente; pero siempre cuentan con algún escudero que aclare lo que quisieron decir.
Ricardo Alemán cometió un error que ha tenido, y tendrá, sus consecuencias; pero el linchamiento del que fue objeto es único y singular por llevar consigo el pecado original de ser un crítico del líder mesiánico de la mal llamada “izquierda verdadera”.
Me resulta indignante ver la doble moral que hemos permitido que se aplique en este caso. Paco Ignacio Taibo puede hacer un llamado a que fusilen a quienes no apoyan a su líder, pero para él no hay censuras ni expulsiones. Y su hijita puede decir con todas sus letras que los que no nos dobleguemos ante López, seremos expulsados el 2 de julio; mientras que la esposa del tabasqueño le aplaude esas demenciales posturas.
¡Ojo! ¡la esposa! No un asesor ni un vocero de ocasión, sino la mismísima cónyugue. Pero es que ellos tienen un manto protector para decir barbaridades y estupideces. Tienen licencia para atacar y convocar a la violencia con absoluta impunidad. Ahí tenemos al retrógrada de John Ackerman, vociferando irresponsablemente y a los cuatro vientos que si no le reconocen el triunfo a López Obrador “habrá chingadazos”; y como premio, lo invitan a cuanto programa de tele y radio existe.
No puedo decir más que, ¡carajo! ¿De dónde sale tanta cobardía? ¿Por qué permitimos esto? Nadie debería hacer apología de la violencia, pero existen dos varas para medir. Lo de Alemán sin duda fue un exabrupto, un tuit impulsivo hecho a ligera y hasta irresponsablemente; pero en cambio ellos, los de la izquierda radical, han alimentado el odio y la violencia de manera sistemática y con un descaro inaudito.
Epigmenio Ibarra, junto con Ackerman, son, a mi parecer, las mentes más siniestras y retorcidas detrás de las noticias falsas y del odio sembrado en la sociedad, con el único objetivo de alcanzar el poder. Pero ellos pueden ir tranquilos, porque hay cobardes que los dejan ser.
Aunque mañana ellos sí se van a permitir callarnos, gracias a la mezquindad, a la pavura y la torpeza de muchos mirreyes de la política, del periodismo, de la iniciativa privada y de las artes, que nunca han tenido las agallas para enfrentar a esa izquierda corrupta, violenta y trasnochada. Hoy empieza una resistencia, una campaña en defensa de nuestra libertad que está siendo asediada por un proyecto autoritario que se llama Morena.
Una lucha que empezó aquí, en el corazón de México, cuando López y sus enardecidas huestes nos estrangularon la ciudad. Una que plantó cara cuando tomó el Congreso, ante la mirada pasiva y dócil de la clase política. ¡Libérala ya! Le exigimos frente a sus oficinas, refiriéndonos a la democracia, que tenía en cautiverio. Hoy lo haremos con más fuerza.

Ascenso y descenso

