1874, Odesa, Rusia, Wassily (ocho años) despierta en medio de la oscuridad en uno de sus periodos de ansiedad: una horrible pesadilla que se repite lo hace despertar con un temblor interno que va seguido por una profunda tristeza. Su padre acude a calmarlo, el niño, que es hijo único, vive con él desde el divorcio pero Wassily sigue sufriendo.
Proviene de una familia exitosa dedicada al comercio de té, tratan de ayudarlo con una extensa educación musical, pero no mejora.
Buscando soluciones a su enfermedad descubren que dibujando, sus pesadillas desaparecen y su padecimiento se resuelve por completo, Kandinsky explica “nunca más volví a tener esa horrible sensación de no ser yo mismo”.
Desde niño desarrolla un lenguaje pictórico a través de tonalidades de colores y formas, análogos a la música, pero que él considera la mejor manera de comunicarse.
Estudió música en forma profesional y se licenció en Derecho y Economía. Cuando le ofrecen ser profesor de la Universidad de Moscú decide que se dedicará al arte plástica ya que tiene mucho que comunicar y éste será su medio, se traslada a Múnich donde están sus raíces maternas, y ahí empieza su maravillosa aventura. A los 46 años (1910) se convierte en el primer pintor abstracto reconocido de la historia, en sus libros describe cómo su obra expresa sus sentimientos, le da propiedades a los colores: amarillo-calor, azul-frialdad y calma, blanco-claridad, negro-oscuridad, gris-inmovilidad sin esperanza, rojo-alegría, y las mezclas permiten a la visión relacionar todo tipo de vivencias y sentimientos por medio de los colores y las formas, no necesita tener una representación exacta para identificarse con la misma y la pintura puede transmitir un mensaje y hacer una armonía en el alma.
Este trabajo y forma de concebir su creación artística se pueden apreciar en la exposición Kandinsky, pequeños mundos, la cual permanecerá en el Palacio de Bellas Artes hasta el 27 de enero de 2019.
De acuerdo con el Manual Diagnóstico y Estadístico de las Enfermedades Mentales en su quinta edición (DSM-5) las pesadillas corresponden a un trastorno del sueño llamado Parasomnia: es una conducta anormal que ocurre en fase MOR (Movimientos Oculares Rápidos) y se relaciona con la capacidad de recordar vívidamente las ensoñaciones. Son frecuentes en la infancia, los padres reportan el cuatro por ciento, se asocian con eventos traumáticos, en el caso de Kandinsky la separación de su madre pudo desencadenar esta enfermedad. El tratamiento actual en niños es con psicoterapia e intervención familiar para conocer la naturaleza del conflicto que la provoca. Cuando la pesadilla se repite puede corresponder a lo que se conoce como una “Formación de Compromiso” que es una manera que adopta el recuerdo reprimido para encontrar un espacio en el consciente y empezar a resolverse.
Kandinsky murió a los 77 años, está sepultado en el Cementerio Neuilly-sur-Seine, Francia, que fue el país donde se refugió al final de su vida durante la Segunda Guerra Mundial.
En sus palabras: “El artista ha de tener algo que decir, pues su deber no es dominar la forma sino adecuarla a un contenido”.
Dra. Yolanda Pica
Médico Psiquiatra y Psicoterapeuta
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