El Gobierno de la 4T no gusta de hacer leña del árbol caído, sin embargo, tras ser detenido en Estados Unidos, Genaro García Luna, la estela tóxica del que fuera funcionario estrella del calderonismo y su guerra contra el crimen, amenaza con salpicar a chairos, neo-chairos y fifís por igual. Todos huyen, se esconden y desmarcan.
Una. En diciembre de 2005, Azucena Pimentel era productora de Televisa. Ella estuvo en el rancho Las Chinitas a un costado de la carretera México-Cuernavaca cuando el canal de las estrellas transmitió “en vivo” la captura de Israel Vallarta y Florence Cassez. Tiempo después supimos que aquello había sido un montaje de García Luna. Memorable episodio que lo pintó falaz, adicto a las cámaras y a los medios.
Hoy, Azucena Pimentel trabaja en Comunicación Social del Gobierno federal. El Presidente Andrés Manuel López Obrador pidió el pasado 11 de diciembre escuchar la versión de la colaboradora del vocero Jesús Ramírez Cuevas, antes de hacer juicios sumarios (como el de García Luna y sus cercanos). Hasta ahora Pimentel no ha contado su versión sobre aquel célebre montaje televisado.
Otra. Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), reveló que hubo traspasos por hasta dos mil millones de pesos que salieron de la Secretaría de Gobernación durante los sexenios de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, para empresas en donde Genaro García Luna estaba involucrado.
Dos exsecretarios de Gobernación (Alejandro Poiré y Fernando Gómez Mont), han salido a desconocer esa triangulación de recursos desde Bucareli a consorcios relacionados con la familia García Luna. Juan Marcos Gutiérrez González, subsecretario del fallecido Francisco Blake Mora, lo mismo; asegura que las auditorías nunca revelaron nada de lo que hoy señala la UIF.
Panistas apuntan que tampoco en la etapa del otro extitular de Gobernación, también fallecido, Juan Camilo Mouriño, hubo irregularidades durante las revisiones a las finanzas y operaciones de la dependencia. Y el exsecretario en el sexenio de Enrique Peña Nieto, hoy senador, Miguel Ángel Osorio Chong, elige guardar silencio. Incluso Olga Sánchez Cordero confesó que se enteró por los medios del tema.
Otra más. La actual secretaria de Seguridad Ciudadana del Estado de México, Maribel Cervantes, fue señalada como colaboradora de Genaro García Luna como comisionada de la Policía Federal. Hoy, sobre la sobresaliente funcionaria en el gabinete del gobernador Alfredo del Mazo, las autoridades informan no tener ninguna información que la involucre en asuntos turbios. Está exonerada.
Y otro más. Igual con el titular de la seguridad en la CDMX, Omar García Harfuch; policía profesional cuya trayectoria apenas rozó el camino de García Luna, ha tenido que salir a aclarar que la coincidencia laboral en la línea de tiempo entre ambos fue apenas de unos segundos. Claudia Sheinbaum negó cualquier vínculo tóxico de su eficiente secretario de Seguridad.
El proceso judicial en Estados Unidos en contra de Genaro García Luna apenas inicia. Ante la Corte de Dallas, declinó apelar su detención, irá directo a la Corte del Distrito Este de Nueva York. Sus abogados adelantan que su cliente se declarará no culpable. Se anticipa largo el trayecto del exfuncionario mexicano frente al fiscal Donoghue, el mismo que logró las condenas de prisión vitalicia en contra de Joaquín Guzmán Loera.
Aquí, ni falta hace conocer a dónde irán a parar los señalamientos del Rey Zambada sobre millonarios sobornos presuntamente pagados por el Cártel de Sinaloa a García Luna. Culpable o no, todo el ambiente político con el que interactuó, personas relacionadas en mayor o menor medida, se apuran a desmarcarse. Si la 4T no hace leña del árbol caído, sí que lo ocupa para ahogar, con el humo de la sospecha, a amigos y adversarios. Y la historia apenas comienza.
Congelar. A partir de hoy Estados Unidos y México colocan puntos de revisión sobre tráfico de armas, personas y dinero, en distintos puntos de la franja fronteriza binacional. Frozen es el nombre del operativo acordado entre funcionarios de ambos países a raíz de la amenaza de Trump para declarar terroristas a los cárteles mexicanos de la droga. Corresponsabilidad y cooperación, es el nombre del juego.