Resulta indescifrable hasta dónde puedan llegar las acciones de Donald Trump. El secuestro de Nicolás Maduro muestra de lo que es capaz. Es un acto de lecturas múltiples que igual muestra que no tiene límites y también es un mensaje para los gobernantes de América Latina.
Algunos como el presidente de Colombia lo tomaron como un reto y se dedicaron, en una larga alocución, a contraatacar en términos que pueden echar andar a los seguidores, pero que en el fondo se envalentonan más que razonan.
No importa si de por medio están el narcotráfico, marcadas diferencias ideológicas o el petróleo; Trump ataca sin importar lo que esté de por medio. Se equivoca López Obrador si piensa que los halcones fueron quienes lo llevaron a tomar la decisión de atacar al Gobierno venezolano, lo cual es un ataque al país mismo.

Los dólares de la troca
Lo indescifrable de Trump nos tiene en la mira. Para buena parte de los estadounidenses el narcotráfico es un asunto que se concentra fundamentalmente en México, por ello han surgido voces al interior de EU que cuestionan de qué manera se va a actuar ahora con nuestro país, en función de lo que sucede internamente. No es casual que sean ya varias las ocasiones en que Trump asegura que en México los narcotraficantes están por encima de la Presidenta, ellos son, dice, quienes gobiernan.
López Obrador vino a moverle la estrategia a la Presidenta. Claudia Sheinbaum ha intentado por todos los medios de encontrar puntos de encuentro a partir de buscar soluciones y de la defensa de los principios de nuestro país. El expresidente aparece como altanero señalando a Trump y, como decíamos ayer, saliendo más en defensa de Maduro que en defensa de principios, como autodeterminación y soberanía.
Con Venezuela Trump echó por delante al narcotráfico, pero ha quedado claro que el tema era y es el petróleo. Los ataques a las lanchas, presumiblemente cargadas de droga, los sobrevuelos en territorio venezolano y las intimidaciones vía barcos de guerra, no tenían que ver necesariamente con el narco, más bien apuntaban a crear condiciones para sacar a Maduro y tomar acciones directas en materia petrolera; Venezuela es el país con mayores reservas en el mundo.
Hasta ahora no hay una sola persona detenida del círculo inmediato de Nicolás Maduro que tuviera que ver con la red del narcotráfico que tanto mencionó el Gobierno estadounidense. Lo que habrá que revisar son las presuntas redes de Maduro en México, habrá que seguir de manera puntual las investigaciones en que pudieran aparecer los nombres de políticos y empresarios nacionales.
No podemos descartar un ataque estadounidense en México en contra de las redes del narcotráfico, con todo lo que implica. No está de por medio para Trump la Presidenta, lo que está en su radar son las relaciones que establece la clase política con la delincuencia organizada.
No tiene sentido pasar por alto la presencia del narcotráfico en buena parte del país. Esto no es ocasión de insinuar intermisión alguna, pero sí debiera ser ocasión para tomar un conjunto de decisiones que apuntalen una nueva política en materia de seguridad en este renglón.
El Gobierno tendrá que tomar decisiones contra personajes que forman parte de su estructura política involucrados en las redes del narcotráfico. Si bien se han tomado importantes decisiones se sigue protegiendo a políticos señalados con elementos para ser al menos investigados.
Trump y su Gobierno tienen claro el mapa México, debe saber quién, cómo y dónde. El Gobierno mexicano, por más que proteja a los suyos, sabe en qué estados y qué gobernantes debieran ser investigados.
Con uno menos en su lista, Trump nos tendrá más señalados y en un lugar aún más preponderante.
RESQUICIOS.
Están en su derecho de defenderse las víctimas del accidente en el tren Transpeninsular. Ayer hablamos con uno de los abogados quien nos aseguró que no van a cobrar nada, es un trabajo gratuito al que tienen derecho las víctimas.

