GENTE DETRÁS DEL DINERO

Azcárraga afianza control en Estadio Azteca y el América

Mauricio Flores. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Mauricio Flores. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Quienes parece que no tomaron vacaciones de fin de año son los pupilos de Emilio Azcárraga, tanto en Grupo Televisa como Ollamani, la nueva organización corporativa que es dueña del Club América, del Estadio Banorte, de los casinos Play City y la división editorial.

Resulta que empezando enero, Azcárraga incrementó su tenencia de acciones de control en Ollamani, donde ahora acumula prácticamente el 38% de las acciones, transacción que Ollamani comunicó a la Bolsa Mexicana de Valores. Después, en una segunda operación, Grupo Televisa comunicó a la misma autoridad bursátil que Azcárraga había acordado vender poco más de 26 mil millones de acciones de la Serie A, a Alfonso de Angoitia y Bernardo Gómez, ambos copresidentes ejecutivos del jugador clave en telecomunicaciones, producción y distribución de contenidos en español en el mundo.

Así, con esa segunda operación notificada, ambos directivos representarán, a partir de ahora, en conjunto, alrededor del 22% de las acciones de la Serie A. Es decir, que los tres empresarios mantienen las riendas del negocio a la par de contar con nuevos y relevantes accionistas. Como referencia, hay que mencionar que la acción de Grupo Televisa ha subido 42% en los últimos meses en la Bolsa de Valores, siendo uno de los títulos de mayor rentabilidad en el año.

Y en vísperas de Navidad, apenas el 23 de diciembre pasado, anunció Ollamani que acordó una alianza con el fondo estadounidense General Atlantic, que se traduce en que dicho grupo se hizo con el 49 por ciento del Club América y el Estadio Banorte, en una operación de casi 500 millones de dólares.

Así que en el cierre del año y el arranque de 2026 han andado activos en Grupo Televisa y Ollamani por lo que hace a la tenencia accionaria. Es evidente que algo grande se prepara en los respectivos giros de negocios que tienen las empresas antes mencionadas. No hay que perderles de vista en sus diversas facetas de negocios, además de que Televisa será la única empresa en México que cuente con los derechos de transmisión de todos los partidos del Mundial, 104 para ser exactos y con ello seguirán construyendo audiencias.

Venezuela, no todo lo que brilla es petróleo. ¿Hay algún paralelismo en la historia entre la Petróleos de Venezuela (PDVSA), que aún dirige Héctor Obregón, y Petróleos Mexicanos (Pemex), a cargo de Víctor Rodríguez, además de ser las paraestatales a las que los regímenes de ambos países les consagran el estatus de monopolio en extracción y refinación de hidrocarburos? Hay muchos.

El especialista Francisco J. Monaldi, en su análisis presentado por The Banker Institute for Public Policy describe el deterioro de la paraestatal venezolana desde que Hugo Chávez aplicó su sonada sentencia de “¡exprópiese!” sobre empresas como Exxon y Conoco, y una muy torpe (y corrupta) administración en los momentos de mayores precios internacionales de crudo.

“Ni el país ni el mundo prestaron mucha atención al colapso de PDVSA porque las empresas privadas compensaron una parte sustancial de la caída, y el auge del precio del petróleo evitó una caída en los ingresos petroleros. No sólo se desplomó la producción de PDVSA, sino que también su deuda se disparó, incluidas sus obligaciones con socios y contratistas. Los operadores privados fueron expropiados regulatoria y fiscalmente en la insaciable búsqueda del gobierno de ingresos adicionales. Así, cuando el precio del petróleo bajó a finales de 2014, los problemas del sector petrolero venezolano se hicieron dolorosamente evidentes”, escribió el experto para el instituto de Rice University.

Las represalias comerciales de los diferentes gobiernos estadounidenses contra el chavismo apretaron la tuerca sobre decisiones soberanamente contraproducentes.

Hoy PDVSA produce un millón de barriles diarios de crudo líquido (muy cercano a lo que elabora Pemex). Pero la caída de Nicolás Maduro —y eventualmente de régimen— no implica que la inversión de grandes petroleras estadounidenses se irán en masa a Venezuela al establecerse en ese país que les ofrecerá un modelo regulatorio y fiscal mas favorable que el mexicano.

De hecho, la inversión extranjera directa en el sector de petróleo y gas en México se encuentra achicada, por debajo de su promedio histórico por la falta de pago a proveedores, un alto peso de obligaciones financieras de Pemex, e incertidumbre sobre la consistencia del marco legal y el desempeño de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Es probable que las petroleras estadounidenses, como Exxon que encabeza Darren Woods, prefieran primero capitalizar lo invertido en el yacimiento que encontró en Guyana en 2015 y que, probablemente, le rinda 900 mil barriles diarios este 2026 antes que invertir en Venezuela donde le llevaría hasta tres años para obtener un millón de barriles diarios… y como señala otro experto, Gonzalo Monrroy, a costa de invertir 15 mil o 20 mil millones de dólares para generar un excedente de crudo que bajaría el precio de mercado en beneficio de grandes compradores como China e India

El juego de póquer en la geopolítica petrolera está lejos de estar definida… pero México no está siquiera sentado en la mesa de juego.

Desgajamiento judicial. Si algo preocupa al empresariado e inversionistas —como reitera Juan José Sierra desde la Coparmex y José Medina Mora desde el Consejo Coordinador Empresarial— es el fallo sistémico de la impartición de justicia y del Estado de derecho; es decir, el colapso del Poder Judicial como atinadamente advirtió Luis de la Calle. Para documentar nuestro optimismo, se confirma la salida de Rafael Coello Cetina, secretario de acuerdos de la SCJN y una de las pocas voces coherentes en la “era del acordeón”, así como de la salida de Lorena Pérez del órgano de administración de dicha corte.

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