Más allá de las presiones y ataques de Donald Trump como parte de su estrategia personal y de Gobierno, es claro que no deja de tener a nuestro país en la mira por razones fundadas. Así como el petróleo es la esencia de su confrontación con Venezuela, con México el tema es el narcotráfico.
Es evidente que no le ha sido suficiente el envío de personajes de la delincuencia organizada mexicanos. Al hablar del tema Trump dijo sarcásticamente que lo “que querían era quedar bien conmigo, tenerme contento”.
La cuestión sigue estando en hasta dónde piensa llegar el Gobierno mexicano para atacar el problema internamente, el cual alcanza en definitiva a diferentes mandos políticos y seguramente a empresarios. Hasta ahora no hay un solo indicador que pudiera interpretarse como parte de una estrategia del Gobierno mexicano para atacar este sensible asunto que pasa por la histórica complicidad entre sectores políticos y la delincuencia organizada.
Da la impresión de que todo se resbala en la materia cuando se trata de los suyos. No se mete el acelerador y todo se remite en conminar a que los integrantes de su partido, ya sea como militantes o gobernantes, vivan en la justa medianía y se comporten de manera honrada.
Lo de la diputada de Baja California, termina por cuestionar toda la estrategia. La detienen con 800 mil pesos porque dice que se le olvidó declarar el dinero, lo cual evidencia las cantidades de dinero que mueve, de otra manera no se entiende que le pueda pasar por alto declarar la friolera de 800 mil pesos.
Este hecho refleja la falta de acuosidad interna que se tiene en el Gobierno y Morena con todo lo que tiene que ver con quienes terminan por ser señalados, ya sea porque les revocan la visa, ya sea porque llevan altas cantidades de dinero que se les olvida declarar o ya sea por asuntos relacionados con la delincuencia organizada.
Muchos de los asuntos que hoy están en la mesa terminarán por hacerse públicos con las consecuencias del caso. Si un gobernador asegura que el conflicto entre mayitos y chapitos se va a terminar cuando se dejen de pelear, suponemos que la ciudadanía sabe que por más que se promueve el estado, por todos lados la vida cotidiana sigue en vilo.
La única manera en que se puedan encontrar puntos de encuentro en este tema con Donald Trump va a ser cuando el Gobierno actúe respecto a la complicidad de los políticos y la delincuencia organizada.
Ayer se informaba que los 10 millones de barriles “encontrados” en el puerto de Altamira no eran 10 sino que eran 20, nadie sabe absolutamente nada de los otros 10. La única manera en que se puede saber de ello es a través de la Marina, el gobierno estatal, y presumimos que a través de los servicios de inteligencia; seguimos en espera que nos digan algo más de lo que nos han dicho.
No se trata de quedar bien con Trump. Lo que sucede es que las relaciones internacionales están cambiando. El presidente de EU le ha dado un dramático giro a los paradigmas. Cada vez hay más evidencia de su poderío y de sus manotazos.
Tenemos muchos pendientes internos como para pensar que no tenemos que trabajar en nuestras tareas internas para poder establecer relaciones de equilibrio con nuestros vecinos.
Se viene un tema delicado: Cuba. Aunque no le guste a la 4T, México va a tener que encontrar nuevos caminos en su relación con la isla. No podemos seguir igual, Cuba no es la misma que hace 30 o 40 años.
Más que pensar en Trump nos vendría muy bien pensar en nosotros mismos, sin dejar de tenerlo en el radar.
RESQUICIOS.
No habrá reforma electoral por consenso. Las diferencias están al interior de la comisión de la Presidenta. Lo que les importa es ponerse de acuerdo entre ellos, eso del consenso, diría un viejo político, es producto del ingenio popular.