Al inicio de la administración trumpista, eran los migrantes quienes se quejaban de la acciones emprendidas por parte de los agentes de ICE. Hoy, son los propios ciudadanos norteamericanos quienes rechazan y descalifican sus prácticas.
Hace unos meses en este mismo espacio, le conté sobre los abusos y atropellos cometidos por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. (ICE, por sus siglas en inglés) contra los migrantes que radican en la unión americana, principalmente latinos e hispanos.
El miércoles pasado en Minneapolis, la ciudad más grande del estado de Minnesota, el tema escaló a otro nivel.
Renee Nicole Good, una ciudadana norteamericana de 37 años y madre de tres hijos, murió por varios disparos perpetrados a su camioneta por un agente de ICE que aseguró que la mujer intentaba atropellarlo junto a sus compañeros en una redada realizada en esa ciudad.
Los videos del momento de su muerte se viralizaron de inmediato en redes sociales, así como los de agentes migratorios agrediendo y rociando con gas lacrimógeno a los manifestantes que exigían justicia por el asesinato de Renee.
El tema causó tal indignación que llegó hasta las altas esferas del poder en el gobierno estadounidense, al grado que el presidente Donald Trump escribió en su cuenta de Truth Social:
“Las imágenes son una cosa horrible de ver… la conductora se comportó de forma muy desordenada, obstruyendo y resistiendo… el agente de ICE parece haberle disparado en defensa propia” aseguró el mandatario.
De igual manera, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, se pronunció sobre el caso y se refirió al incidente como “un acto de terrorismo doméstico contra el servicio migratorio”.
Ambas declaraciones indignaron por completo a los ciudadanos, quienes elevaron las protestas contra los operativos migratorios de ICE en el país.
Incluso, el gobernador de Minnesota, Tim Walz, declaró estado de emergencia y pidió a su policía prepararse para las manifestaciones y los reclamos de la sociedad civil ante la situación.
También el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, ofreció una rueda de prensa en donde acusó a ICE de “estar matando gente, separando familias y sembrando caos y desconfianza en todas las ciudades de Estados Unidos”.
Cabe recordar que no es la primera vez que se da un caso de abuso policial en Minneapolis. En 2020, durante la pandemia por COVID 19, el afroamericano George Floyd fue asesinado, en esa misma ciudad, por policías que lo habían detenido después de que el empleado de una tienda lo acusara de haber pagado con un billete falso.
En aquel entonces hubo protestas masivas contra la brutalidad policiaca, no sólo en aquella ciudad, sino en todo el mundo.
La realidad es que, a casi un año de la llegada de Trump al poder, muchas de sus políticas migratorias siguen resultando excesivas, racistas y sobre todo violentas, algo que incluso los propios ciudadanos estadounidenses están reconociendo.
Basta por hoy, pero el próximo lunes… regresaréeeeeeeeee!!!