SERÉ BREVE

La Seguridad Nacional mexicana, en riesgo

Emilio Vizarretea. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: Especial

Con la idea de que la seguridad nacional es la condición del Estado mexicano, que estratégica y armónicamente articula y desarrolla sus elementos fundamentales, de acuerdo con el equilibrio de sus fines y medios, para sustentar la permanencia de su poder nacional soberano, con relación a su interés y objetivos nacionales.

Cuya competencia es la sociedad total y está condicionada por lo que hagamos y dejemos de hacer los mexicanos; es plural y multidimensional, y es una responsabilidad institucional gubernamental directa. Otea el desarrollo y la seguridad ampliados, en un contexto geopolítico global.

México debe hacer una revisión de sus discursos y acciones ante los recientes acontecimientos ocurridos en Venezuela, que concretaron las amenazas mediáticas estadounidenses, expuestas en la Estrategia de Seguridad Nacional 2025. Diagnosticar con realismo los eventos mundiales geoestratégicos permitirá a México repensar sus intereses nacionales; valorar su estabilidad y gobernabilidad institucional y considerar los alcances y límites de los riesgos y amenazas a su seguridad nacional. Un desafío que conlleva oportunidades estratégicas, como recuperar una visión de Estado, articuladora entre sociedad y gobierno, en búsqueda de su unidad y defensa nacionales.

Las acciones de intervención de EU en Venezuela —discurso gubernamental contra Maduro, movilización militar por aire y mar, hundimiento de embarcaciones, captura y extracción de Maduro y su esposa, establecimiento de un gobierno de facto, control de la economía y recursos estratégicos venezolanos, captura de buques petroleros, posible continuidad en países como Cuba, Colombia, Nicaragua o Siria y grupos narcoterroristas— han mostrado la capacidad y decisión del poder nacional estadounidense; apoyado en un realismo nacionalista exacerbado, con fuerzas armadas efectivas, soslaya el derecho internacional y el multilateralismo, muestra un bilateralismo ventajoso, para establecer su seguridad y desarrollo, en un nuevo orden internacional.

EU ha devenido en el poder hegemónico en América Latina. Con una Doctrina Monroe reciclada, para que el hemisferio occidental sea estable y con gobiernos alineados, evitando la migración masiva, en contra de narcoterroristas, alejados de China, Rusia, Corea del Norte e Irán, que también juegan. Buscando rutas de comercio y navegación accesibles a suministros y materiales estratégicos; al desarrollo biotecnológico, la Inteligencia Artificial y computación cuántica. Empleando aranceles, quitavisas, deslegitimación y alineamiento de personas y gobiernos.

En este contexto crítico, el Gobierno del presidente Trump ha externado directamente a México: que existe buena cooperación, pero se necesita hacer más; en México gobiernan los cárteles, hay temor y debilidad gubernamental para combatirlos; persiste complicidad entre gobernantes y narcoterroristas; hay que hacer algo; no se descarta una intervención pronta, incluso militar, sin invasión abierta territorial.

Así, el discurso y acciones de la Presidenta Sheinbaum y la clase política, deben ser prudentes y respetuosos, evitar confrontaciones retóricas estériles, emprender cabildeos negociadores multitemáticos; defender seguridad nacional, Doctrina Estrada y Carta de la ONU, aprovechar el Mundial de Futbol y renegociación T-MEC; defender soberanía, integridad territorial y libre autodeterminación. Resonancia contextual: Latinoamérica no pertenece a una doctrina, ni a una potencia. En México manda el pueblo. Cooperación, sí; subordinación e intervención, no.