ACORDES INTERNACIONALES

Irán hoy: represión, petróleo y la sombra de Trump

Valeria López Vela. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

Irán lleva más de dos semanas en ebullición y, aun así, el tema aparece y desaparece del radar internacional. No es sólo desinterés: es un doble silenciamiento. Por un lado, el régimen reprime y bloquea. Por el otro, administra la visibilidad de esa represión con apagones informativos. Reuters reportó una caída generalizada de conectividad y un blackout nacional en pleno ciclo de protestas.

¿Qué está pasando, en términos verificables?

1) El detonante inmediato fue económico, pero el reclamo ya es político.

Las protestas estallaron a finales de diciembre en un contexto de crisis del rial y deterioro material; en cuestión de días, derivaron también en consignas contra el régimen.

2) La represión es dura y la información es, deliberadamente, incompleta.

La agencia HRANA ha reportado un saldo que rebasa los 1000 muertos y más de 10,600 detenidos; Reuters subraya que no puede verificar de manera independiente esas cifras y que el gobierno no ofrece un conteo oficial. Esa combinación —violencia + opacidad— no es un accidente, sino la fórmula para reducir el costo internacional de la represión.

3) El telón de fondo es una larga trayectoria de violaciones a derechos humanos.

Para entender al “Irán hoy” hay que recordar al “Irán desde hace años”: régimen teocrático, apoyo a grupos terroristas, represión de la libertad de expresión y asamblea, detenciones arbitrarias, juicios sistemáticamente injustos, tortura y castigos crueles; además de discriminación estructural contra mujeres y minorías.

4) ¿Por qué el mundo comienza a poner atención?: petróleo y riesgo de escalamiento.

La atención internacional tiende a subir cuando la crisis se conecta con el mercado energético. El Estrecho de Ormuz canaliza alrededor de una quinta parte del consumo mundial de líquidos petrolíferos. Por eso, cualquier escenario de escalamiento —o de amenaza sobre rutas marítimas— mueve el “riesgo” global.

A esto se suma el factor Trump: medios internacionales reportan presiones y discusión de opciones —incluidas militares—, mientras Teherán amenaza represalias contra bases estadounidenses si hubiera ataques.

5) El “regreso del Shah” es una consigna que crece pero, también, es una solución que no está resuelta. En las calles han aparecido consignas favorables a la monarquía, y la figura de Reza Pahlavi ha ganado presencia como referente opositor en el exilio. Pero confundir esa nostalgia —o ese hartazgo— con un desenlace es un error. Análisis recientes advierten que el auge del discurso monárquico no implica, necesariamente, un mandato social claro para restaurar la monarquía pues la oposición sigue fragmentada y el “día después” no tiene arquitectura política acordada.

Tan grave sería que la comunidad internacional permaneciera inmóvil, como lo sería una nueva intervención de Estados Unidos. En 2026, la geopolítica avanza a un ritmo trepidante —por decir lo menos.

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