Luego de una década en la que México exportaba más cárnicos que los importados, en 2025 se rompió el superávit. El Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), que dirige Juan Carlos Anaya, da cuenta de la política pecuaria del régimen: el déficit en volumen y valor se profundiza por la alta dependencia de importaciones y se concentra especialmente en el cerdo, donde México sólo produce 49% del consumo, y pollo, con una autosuficiencia cercana al 80%; en tanto que en carne de res “el país deja de ser 100% autosuficiente en un contexto de menor oferta ganadera y cierre a la exportación de ganado en pie”, reporta la reconocida firma de consultoría.
En términos de valor, las exportaciones cárnicas en 2025 sumaron 3,340 millones de dólares, y las importaciones 8,857 millones de dólares, arrojando un déficit de 5,517 millones de los verdes.
La “autosuficiencia alimentaria”, otro sueño guajiro. Para recuperar la “seguridad alimentaria” requerirá este 2026 recuperar los inventarios ganaderos, fortalecer la producción nacional y reducir la dependencia externa sin perder la necesaria competitividad, apunta GCMA.

Libia Dennise con Díaz Ayuso
Enero y Pemex sin dinero. Vaya manera de abordar el Blue Monday —el día más triste del año tras la euforia navideña y caer las cuentas por pagar de fin de año— con el anuncio de que Pemex emitirá 31,500 millones de pesos en moneda nacional a una tasa referenciada a la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE, más los puntos adicionales de riesgo) a 28 días que con tasa neta podría alcanzar los 9.25% anual… es decir, más caro que el fondeo del Gobierno federal con Cetes al mismo plazo. La petrolera a cargo de Víctor Rodríguez sale a pedir prestado para mantener su operación corriente.
Los bonos a emitir son deuda quirografaria, es decir, sin garantía de por medio y por ello su mayor costo para las finanzas de Pemex. Y es parte de un programa de créditos adicionales en el mercado de dinero de México por hasta 100 mil millones de pesos en todo 2026.
El primer significado de ello es que el gobierno federal, a través de la Secretaría de Hacienda que lleva Édgar Amador, ya no cargará con ese riesgo adicional luego del “rescate de la soberanía energética” en septiembre pasado con una mega emisión de bonos por 13,800 millones de dólares en plazos que van de los 4 a 12 años de vencimiento para capitalizar a la empresa.
El segundo significado es que el abultado rescate del año pasado no resolvió los problemas de producción de Pemex ni aligeró la carga de pasivos financieros y los de proveedores. Y esto en un marco en que declina la producción de hidrocarburos líquidos —sin condensados equivalentes— rondará cerca de 1,250 mil barriles diarios promedio en 2025, es decir, una caída cercana al 18% respecto a lo obtenido en promedio durante 2025.
La producción no se ha podido reactivar pese a los importantes esfuerzos de la Secretaría de Energía con el lanzamiento de 21 proyectos de desarrollo mixto en un plan de 2025 a 2035, para agregar 92 mil barriles este 2026 y con vista a un máximo adicional de 450 mil barriles diarios en 2030 con inversiones que se estimaron entre 17,400 y 27,800 millones de dólares durante una década.
Por ahora, conforme a los datos de GMEC, de Gonzalo Monrroy, están firmados 5 proyectos de desarrollo mixto a los que se han canalizado 50 millones de dólares. Falta, evidentemente, que maduren dichos contratos y se aceleren otros 16… pero la presión financiera para mantener la operación de Pemex es creciente y riesgosa.
Pero bueno, si la dictadura de Miguel Díaz Canel pagase los 3,200 millones de dólares que le debe a Pemex, entonces no habría necesidad de pedir prestado de urgencia con alto costo y mayor sobreendeudamiento.
Vale preguntarse por qué no se emitieron los bonos quirografarios en los mercados de Estados Unidos, donde las tasas de interés son menores y el “superpeso” habría permitido pescar dólares baratos. ¿Sabrá el motivo de ello el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio?
Banorte, humano-digital. No todo es banca digital. Durante 2026 Banorte, que encabeza Carlos Hank González, abrió 27 nuevas sucursales en diversas regiones del país para acercar los servicios financieros a más personas y con ello impulsar el desarrollo económico de las comunidades, municipios y estados donde operan. Además, puso en marcha 1,184 nuevos cajeros automáticos y llegó a un total de 12,184 unidades.
Las nuevas sucursales forman parte de una estrategia humano-digital que combina la atención personalizada en sucursales con soluciones tecnológicas innovadoras. Con estas aperturas, el banco fuerte de México totalizó 1,216 sucursales al cierre de 2025, consolidándose como uno de los bancos con mayor presencia física en México. Tales aperturas implicaron una inversión de más de 400 millones de pesos y generaron 234 puestos de trabajo… de esos que tanta falta hacen.
La tiendita de raya de Martínez Araiza. No parece líder sindical, sino hacendado del siglo XIX: Alejandro Martínez Araiza presume discurso moderno, pero administra prácticas viejas en el Sindicato Nacional Alimenticio y del Comercio, controlando una entidad que recauda más de 353 millones de pesos anuales en cuotas, sin informes públicos auditados ni rendición de cuentas a los trabajadores que pagan puntualmente.
El caso emblemático es imposible de maquillar: 500 millones de pesos del patrimonio sindical desaparecieron tras operaciones inmobiliarias y financieras que nunca fueron explicadas a la base. La autoridad laboral ordenó transparentar el destino de esos recursos —expediente incluido— y la respuesta fue el silencio. Meses después, la información sigue sin entregarse.
Mientras tanto, el SNAC opera un esquema de negocios paralelos: plataformas digitales registradas a título personal, cobros recurrentes a los afiliados y servicios que suenan a prácticas del porfiriato.

