El discurso en Davos del primer ministro canadiense, Mark Carney, es una muestra del mundo que ya se está viviendo. En el Foro Económico en Suiza se refirió al nuevo orden geopolítico no como un proyecto, sino como una realidad.
Donald Trump es el eje del proceso. Su segundo periodo ha sido vertiginoso, autoritario, de alto riesgo y peligroso, del cual muy pocos países han logrado abstraerse.
Canadá se está adelantando a lo que ya se está viviendo. Pasó de una presidencia que intentó quedar bien con Trump vía Justin Trudeau, quien realizó un lamentable viaje a Florida para tratar de congraciarse con el presidente estadounidense, lo cual de hecho le costó tener que dejar el cargo a Mark Carney, quien desde el primer momento ha enfrentado a Trump.

Extractivismo despiadado
El mandatario canadiense viajó a China donde lo recibieron con todo el protocolo posible, lo cual no dejó de ser un mensaje al presidente-empresario, y en todos los foros que participa, toma distancia de la política estadounidense.
Ayer se manifestó totalmente en favor de Dinamarca en su conflicto con EU por Groenlandia. No solamente fue enfático, sino que además ofreció todo su apoyo a Europa, que se ha sumado a la causa danesa.
El rudo intercambio verbal entre el presidente francés, Emmanuel Macron, y Trump deja bajo un alto riesgo lo que podría suscitarse con el caso de Groenlandia. Trump ya tiene definida su estrategia y Europa lo sabe. Entramos en momentos en donde cualquier circunstancia puede desatar confrontaciones que entren en terrenos del camino sin regreso. Lo que se va a venir es que mucho de lo pactado se empiece a romper.
La OTAN puede ser, si no es que ya lo es, uno de los primeros rompimientos. Trump ha querido salir de ella desde su pasada administración. Con lo que está pasando seguramente tomará más distancia, porque enfrente tiene a una Unión Europea que hasta ahora se ha manifestado cohesionada y solidaria con Dinamarca.
En Europa ven venir escenarios rudos y confrontativos con la decisión que ya tomó Donald Trump. Por si alguien lo dudara, ayer el presidente dijo: “Ya verán, hasta dónde estoy dispuesto a llegar”.
En medio del incierto futuro, es probable que la relación Canadá-EU termine por ser más problemática de lo que ya es; lo que podría llevar a que eventualmente el T-MEC pudiera establecerse en el mediano plazo bajo tratados bilaterales, en donde desapareciera la conveniente trilateralidad.
Se estarían presentando los peores augurios para Norteamérica lo que llevaría, diga lo que diga Trump, a una afectación seria para los tres países. México tendría con urgencia que buscar una diversificación comercial, porque bajo esta perspectiva, nuestra dependencia sería riesgosamente aún mayor con EU.
Canadá presumimos que se ha acercado a México, porque ve venir este escenario y está adelantándose ante la eventual bilateralidad.
El reordenamiento económico y político está llevando a escenarios difíciles de predecir, porque, al tiempo que Trump lanza en algunos casos toda su furia como estrategia política, no queda claro qué podría acabar pasando al interior de su país en este año electoral.
EU está en medio de una división interna y una inconformidad respecto a la economía y a las reacciones por la persecución contra migrantes, la cual ha alcanzado a ciudadanos en toda la Unión Americana; sean de origen estadounidense o no, vía las violentas acciones del ICE.
La encrucijada nos alcanza a todos, lo que incluye a EU. La precaria convivencia mundial está entrando en un terreno de alto riesgo que camina sin reglas en donde puede terminar prevaleciendo de nuevo la ley del más fuerte que sólo sabe sostenerse con la fuerza, la intimidación y la imposición.
RESQUICIOS.
Periodistas de Investigación por el Acceso a la Información Pública (Pipai) revelaron que, aunque el 95% de solicitudes de información se responde en plazo, 32% es incompleta o evasiva y sólo tres de 121 recursos de revisión fueron resueltos. ¿Para eso querían desaparecer al Inai?

