SOBRE LA MARCHA

¿Transformación?

Carlos Urdiales. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Carlos Urdiales. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

La reforma político electoral que Morena impulsa, otra etapa más en la hoja de ruta que Andrés Manuel López Obrador trazó para cimentar un régimen distinto, suyo, pero no necesariamente mejor, camina.

La mentada Cuarta Transformación de la vida nacional no ha sucedido. Los mecanismos de arreglo entre los factores del poder, hoy casi todos dentro de Morena, son los mismos que antes.

La Presidenta Sheinbaum tiene, en sus liderazgos legislativos, aliados de ocasión a quienes la pluralidad de la representación proporcional, la que se pretende trastocar, les da lo necesario para decirle a la inquilina de Palacio Nacional, quizá, a lo mejor, pero, ante todo, la unidad con nuestros aliados del PT y PVEM.

Que si el pueblo quiere conocer a sus diputados de minoría, cosa suya. Acá lo que cuenta es que, sin el apoyo de los minúsculos asociados de Morena en las Cámaras, no habrá reforma.

Y para que ese respaldo se vea y se sienta, hay que ver el todo, el bosque entero con sus montes y valles, con sus gubernaturas y presidencias municipales, con sus embajadas, consulados y posiciones dentro de la administración pública. O sea, como antes.

La narrativa transformadora es tan válida como en su momento lo fue la institucional y revolucionaria o la del neoliberalismo con solidaridad. La operación es la operación, los equilibrios, los intercambios son iguales. Pero reparten más. Mientras alcance. Pero roban menos. ¿Será?

Pero no son fifís insensibles y déspotas, ya no se deleitan en el lujo de marcas inaccesibles para el pueblo ni andan en primera clase ni comen festines.

Pero los ves, antes ni eso, puro derroche privado. Pero tienen otros negocios familiares, modestos, dulces, que bien administrados dejan, porque cuando ayudan en el Gobierno no les pagan. Prédica descarrilada.

Antes a un mal procurador lo premiaban con su embajada. Antes a un comisionado de migración en cuya gestión alguien encerró a 40 migrantes en un centro de detención en llamas, no lo volverías a ver en la escena. Antes a un director del IMSS lo condenaban a priori por el incendio de una guardería. Ahora todo eso ya cambió.

Las negociaciones políticas para sacar la reforma política que el pueblo demanda, se dan, no en los foros de trascendencia nimia, ni en despachos oficiales, sucede entre curules velando por la prevalecía de clanes y sus intocables aliados.

El beneplácito para que el exfiscal general de la República siga haciendo tiempo a costa del erario, ahora en Londres, se tramita como en una oficialía de partes.

La SEP, cuna de leyendas nacionales también es guarida de funcionarios que, con el dinero de todos, pagaron millonarias indemnizaciones a las familias de migrantes calcinados para darles paz. Y pedirles silencio.

Antes no había consultas populares para la revocación de mandato de Presidenta o gobernadores. Ahora sí. Lo que pasa es que no veremos a nadie caer. Y funciona para apalancar la propaganda y la promoción de los buenos servidores. No como antes.

Temas: