El baterista Daniel Pipi Piazzolla y el grupo de jazz argentino Escalandrum, rinden emotivo tributo al padre del neo tango, Astor Piazzolla (1921–1992), en el álbum Piazzolla Plays Piazzolla (EPSA Music, 2011). “Siempre tuve deseos de tocar la música de mi abuelo. Esperé el momento oportuno, cuando estuviera confiado para enfrentar semejante reto. Resolví hacerlo con mi grupo Escalandrum que tiene una trayectoria reconocida internacionalmente y desbordada fibra espiritual. Escalandrum hace jazz con una fuerte identidad argentina, exploramos nuestras raíces y tratamos de elaborar un jazz con ciertos sentidos autóctonos, escoger algunas piezas del significativo catálogo de Piazzolla y mudarlo al jazz es un desafío mayor”, dijo en su momento el percusionista, arreglista y director Daniel Pipi Piazzolla.
La brisa gélida se cuela por las rendijas de las ventanas: tengo frío, pero más que todo tengo deseo de tango: pongo en el tocadiscos un álbum de 24 piezas que reúne interpretaciones de Carlos Gardel (La voz internacional del tango), Roberto Goyeneche/Aníbal Troilo (La tradición del tango), Julio Sosa (El varón del tango), Libertad Lamarque (La novia de América), Edmundo Rivero (El arrabalero), Alberto Castillo (El rey de las Orquestas Típicas), Susana Rinaldi (La voz profunda del tango) y de Hugo del Carril (La voz clásica del tango). Remato mi audición con Piazzolla Plays Piazzolla.
Escalandrum jazzea al bandoneonista y compositor del Mar de Plata, quien revolucionó de manera radical el tango en el siglo XX: introito con “Buenos Aires hora cero”: el clarinete bajo (Martín Pantyrer) se regodea en el motivo melódico secundado por el sax tenor (Damian Fogiel) y el sax alto (Gustavo Musso): los saxofones recrean la sonoridad del bandoneón. “Primavera Porteña”, “Lunfardo”, “Tanquedia 1”, “Milonga para tres y finales”, “Camorra”, y “Adiós Nonino” son ejecutados en concepto integral de hipnótica proporción armónica: improvisaciones de los saxofones y mudas que van de sabores rioplatenses (“Lunfardo”) a frondas afrocubanas (“Tanquedia 1”), desde expresivo virtuosismo del piano (Nicolás Guerschberg) y tabaleos boscosos de la batería.
Contrabajista en caligrafía carteriana (“Vayamos al diablo”, tango escrito en 7 x 4, con solo introductorio del contrabajo). Tangos jazzeados en una suerte de rondó instrumental con sutiles couplets intermedios: jazz/suite en concurrencia de conformes circulares de fulgente consonancia. Entrada de “Camorra” (para muchos la obra maestra de Astor Piazzolla): regreso a la tradición y desafío de la subversiva y cordial innovación de Piazzolla. Pianista en bosquejos monkianos y contrabajo en walking que recrea interludios del bebop.
Cierre con “Libertango” (“Mi abuelo la compuso en media hora, apurado por una emisora de radio que le pedía un tema para un programa”). Solo espléndido de batería y pliegues ravelianos ingeniosamente hilvanados por los saxofones. El frío azota, me protejo en mantos del Río de la Plata. Los acordes de “Adiós a Nonino” resuenan y despejan la racha invernal, un bandoneón imaginario entrecruza el ansia, quiero más tango. “Mi abuelo era muy querido y respetado por los jazzistas. Prácticamente fue invitado a todos los festivales de jazz del mundo. Se entrometió con tino en el cosmos de las síncopas de New Orleans” (Daniel Pipi Piazzolla).
Piazzolla Plays Piazzolla
Artista: Escalandrum
Género: Jazz
Sello: EPSA Music, 2011