¿Cuáles son los límites del laicismo en las sociedades modernas? Hace unos años, un habitante de un municipio yucateco interpuso un amparo en contra del ayuntamiento por haber colocado un nacimiento de Jesucristo con recursos gubernamentales y en espacios públicos. El quejoso consideraba que el despliegue del nacimiento era una violación a las reglas de laicidad del Estado. La controversia llegó a la anterior Suprema Corte, quien la dejó pendiente de resolución.
Algo similar está pasando en Quincy, Massachusetts, cuyas autoridades decidieron colocar en la fachada de un nuevo edificio público las estatuas de dos santos: San Miguel Arcángel, patrono de los policías, y San Florián, patrono de los bomberos. En mayo pasado, algunas organizaciones se inconformaron contra esa decisión ante un juzgado, alegando que el despliegue de las estatuas era una imposición religiosa violatoria de la separación entre Iglesia y Estado. Señalaron en su demanda que el alcalde había transgredido el artículo 3 de la constitución estatal que establece la neutralidad gubernamental en asuntos religiosos. En su respuesta, el alcalde afirmó que las estatuas fueron seleccionadas por la asociación de larga data con los cuerpos de policía y bomberos, no por su significado religioso, motivo por el cual solicitaba que la demanda fuera desechada.
El 14 de octubre de 2025 el juzgado concedió una suspensión preliminar que bloquea provisionalmente la instalación de las estatuas. El alcalde solicitó a la corte suprema de Massachusetts la atracción del caso, petición apoyada por los demandantes. El pasado 21 de enero, dicho tribunal anunció que atraería el caso para analizarlo. También solicitó el envío de amicus curiae (presentaciones realizadas por terceros ajenos a la controversia, pero interesados en su resolución), respecto a dos puntos: si la instalación de las estatuas de santos católicos en edificios públicos es violatoria de la constitución local y cuál debe ser el criterio que los juzgadores utilicen para resolver la cuestión planteada. Este último asunto es de especial importancia.
En la tradición constitucional estadounidense la prohibición de que el Estado estableciera una religión oficial se refería a prácticas concretas: control político por parte de las iglesias, financiamiento obligatorio, persecución de disidentes, imposición de doctrinas, etcétera. La exhibición de imágenes religiosas en espacios públicos no se consideraba inconstitucional. Esto se modificó desde la década de 1970, cuando la Corte Suprema adoptó el llamado Lemon Test para determinar las cuestiones relativas a la laicidad. Esta prueba requiere que se respondan cuatro interrogantes: ¿la acción gubernamental tiene propósito secular?, ¿inhibe o desinhibe la religión?, ¿causa entrelazamiento excesivo con el gobierno?, y ¿tiene potencial para dividir políticamente? La adopción de ese criterio ha llevado a decisiones contradictorias: en algunos lugares un pesebre puede ser ilegal, pero un árbol navideño no. Dependiendo del criterio adoptado por la Corte Suprema de Massachusetts se decidirá si el despliegue de las estatuas de dos santos en un edificio público de Quincy viola la separación entre Iglesia y Estado. Mientras tanto, mantengámonos pendientes de la resolución que tome.

