PESOS Y CONTRAPESOS

El otro PIB

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Este fue el crecimiento de la economía (promedio trimestral para cada año), medido por la producción de bienes y servicios para el consumo final, el PIB, en los siete primeros años de la 4T. 2019, menos 0.40%. 2020, menos 8.55%. 2021, 7.00%. 2022, 3.70%. 2023, 3.13%. 2024, 1.38%. 2025, 0.48%. En cuatro años pasamos, ligando cuatro consecutivos de crecimiento cada vez menor, de crecer 7.00% en 2021 (año atípico por el efecto rebote después de la recesión del 2020), a crecer solamente 0.48% en 2025. El crecimiento acumulado de 2019 a 2025 fue 5.55% y el promedio anual 0.96%.

La buena noticia es que nos libramos de la recesión. La mala, que el resultado fue pésimo, muy por debajo de lo que la economía podría crecer si el gobierno (suya es esa responsabilidad), pusiera la casa en orden, lo cual implica hacer realidad, en el ámbito económico, el Estado de derecho, que hoy es Estado de chueco, como veremos en los próximos dos Pesos y Contrapesos, que dedicaré, aprovechando estas fechas, al capítulo económico de la Constitución. Por lo pronto hoy veremos el otro PIB, el que (¿por qué será), el Inegi no reporta. Me refiero al PIB per cápita.

El PIB mide, por decirlo de alguna manera, el tamaño del pastel que se cocinó. El PIB per cápita el tamaño de la rebanada que nos tocaría a cada uno si se repartiera igualitariamente (que no es lo mismo que justamente), entre todas las personas, hayan o no contribuido a su elaboración.

Estimando para 2025 un PIB real (ya descontado el efecto de la inflación), de 25.5 millones de millones de pesos, y una población de 131 millones 842 mil 465 personas, el PIB per cápita fue $193,413.

Lo anterior quiere decir que, si el año pasado, el ingreso generado entre todos los que lo generaron participando en la producción de bienes y servicios (60 millones 379 mil 041 personas con trabajo), se hubiera repartido equitativamente entre todos los mexicanos (los 131 millones 842 mil 465 ya mencionados), nos hubieran tocado a cada uno $193,413, $16,117.75 mensuales.

El primer problema es que el PIB per cápita del 2025 resultó menor que el del 2018, antes de que comenzara la 4T, que fue de $197,516. En ninguno de los siete años transcurridos de la 4T el PIB per cápita fue mayor del que fue en el 2018. El menor fue el del 2020 (el año de la pandemia), $185,371, y el mayor el del 2023, $197,178.

Ya vimos que el crecimiento acumulado del PIB entre 2019 y 2025 fue 5.55% y el crecimiento promedio anual 0.96%. ¿Cuáles fueron los resultados del PIB per cápita? Crecimiento acumulado entre 2019 y 2025, menos 2.08%. Crecimiento promedio anual, menos 0.27%.

Si los resultados del PIB dejan que desear, los del PIB per cápita mucho más. Si los primeros son preocupantes, los segundos mucho más. Ambos muestran el fracaso que, en materia de crecimiento, que se mide por la producción de bienes y servicios, y de la generación de ingreso, que tiene lugar en dicha producción, han sido los primeros siete años de la 4T.

Si tuviera que elegir uno de los dos, el PIB (crecimiento y tamaño del pastel), o el PIB per cápita (crecimiento y tamaño de la rebanada de pastel que nos tocaría a cada uno si se repartiera igualitariamente), para responder la pregunta, ¿cómo va la economía?, elegiría, porque brinda información más importante, el segundo. El Inegi ni siquiera lo reporta.

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