VIÑETAS LATINOAMERICANAS

México y Cuba: ¿una nueva relación bilateral?

Rafael Rojas. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

Tuvo que darse esta peligrosísima coyuntura, entre la operación militar de Estados Unidos en Venezuela y la orden ejecutiva de Donald Trump, para que la política de México hacia Cuba vuelva a debatirse con un mínimo de rigor. Durante décadas esa política se acomodó a un doble juego, una falta de contenido económico y una estricta función diplomática de compensación del nexo prioritario con Washington, que ya resultan ridículos.

El extremo de esa política paternalista y demagógica se alcanzó en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, con quien el subsidio petrolero y el discurso de la “solidaridad con la Revolución” se volvieron piezas centrales de una obsoleta diplomacia.

El Gobierno mexicano enviaba petróleo a la isla para mantener a flote la estructura improductiva de la economía cubana y, a la vez, no se inmutaba ante la represión del estallido social de 2021 o del encarcelamiento de más de mil manifestantes pacíficos.

En pocos días, ante el desafío de Donald Trump, la Presidenta Claudia Sheinbaum ha debido reconocer que Cuba está atravesando una crisis humanitaria. No como consecuencia, únicamente, del fin del subsidio petrolero venezolano, sino de décadas de una política económica equivocada, tal y como lo sostienen la mayoría de los economistas, sociólogos y demógrafos de la isla.

México ha conducido su política hacia la isla a partir de las demandas y deseos de los burócratas y los ideólogos de La Habana. De los informes de sus diplomáticos sólo se toman en cuenta las necesidades del poder, no de la población, de la sociedad civil, de la Iglesia, de los empresarios o de los intelectuales y artistas; especialmente los jóvenes, que en los últimos años han dado una admirable lección de resistencia al autoritarismo y a la censura.

La Presidenta Claudia Sheinbaum ha planteado que, aunque no se envíe petróleo, se recurrirá a la ayuda humanitaria. El canciller Juan Ramón de la Fuente ha aclarado que esa ayuda humanitaria no sólo se dirige a Cuba, sino también a otros países que sufren situaciones de desabastecimiento crónico como Haití. Esa declaración rebaja el excepcionalismo y la afectividad con que tradicionalmente se enfoca la relación con la isla.

Pero habría que reformular la relación bilateral en otros términos. ¿No hay sectores económicos en que México y Cuba sean complementarios y puedan relanzar el comercio bilateral? ¿No hay áreas en las que México pueda contribuir al desarrollo de la isla por medio de inversiones y créditos? ¿No puede México convertirse en un aliado de las pequeñas y medianas empresas y el emergente sector privado de la isla?

Reinventar las relaciones entre México y Cuba, también a nivel científico, académico o cultural, requiere de una visión del país no únicamente mediada por la élite del poder. Se necesita escuchar a otros actores, empezando por la amplia y plural diáspora cubana en México, que en los últimos años no ha parado de crecer.

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