Un hombre latino de 32 años, hijo de un camionero y una maestra de inglés, que cuando pequeño cantaba en el coro de su iglesia y que para pagarse la universidad empacaba en un supermercado de barrio, puso contra las cuerdas, frente al mundo entero, a la política racial más escalofriante que ha vivido Estados Unidos y a su más fiero promotor: Donald Trump.
Su nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio, pero el mundo lo conoce como Bad Bunny. El domingo protagonizó el espectáculo del medio tiempo del Super Tazón LX, el evento deportivo más importante de Estados Unidos y uno de los más vistos en el mundo con 135 millones de televidentes en vivo —aún no hay cifras de interacción en redes sociales— y donde un comercial de 30 segundos pudo alcanzar la cifra de entre 8 y 15 millones de dólares.
Más allá del espectáculo de clase mundial que montó Bad Bunny, el impacto real en las conciencias fue el simbolismo de unidad y reivindicación latinoamericana ante la ultraderecha gobernante de Estados Unidos, en un momento de abierto racismo, persecución y acoso contra migrantes de todo el mundo y que ha dividido a la sociedad estadounidense.
El partido entre los Patriotas de Nueva Inglaterra y los Halcones Marinos de Seattle se jugó en California —un Estado santuario para migrantes—, en la sede de los 49s de San Francisco, el equipo de la ciudad más tolerante e incluyente quizá del mundo. Y en el campo sembraron, literal, la identidad cultural de la América Latina y su unión con los Estados Unidos.
¿Qué mostraron Bad Bunny y su equipo de producción en el Super Tazón a lo largo de 13 minutos?, orgullo, resiliencia, unidad, trabajo, el castellano, a los viejos jugando damas en un parque, los puestos callejeros de tacos, cocos y raspados de hielo, los negocios de uñas, a los trabajadores de la construcción, al boxeo y las casas de empeño.
Bad Bunny se mostró entregando a un pequeño el Premio Grammy que recién recibió y que muchos lo relacionaron con el pequeño que había sido secuestrado por ICE en Minnesota, hizo un homenaje a sus antecesores del género musical que representa: el reguetón. A mujeres maricahis, llamó a creer en sí mismo, y mostró una boda interracial, y a un niño durmiendo en sillas a media fiesta… ¿clichés latinoamericanos?, quizá, pero que nos retratan tal cual.
Y presentó agentes disruptivos como Lady Gaga y Ricky Martin, la primera cantando salsa y el segundo una canción llamando a ir contra la perdida de identidad cultural para Puerto Rico, pero también para toda la región latinoamericana. Y ahí estaban otros agentes de cambio como Pedro Pascal o Karol G con amplia influencia en la comunidad latina asentada en EU y en la propia sociedad estadounidense.
Y ante millones, el artista criticó severamente las políticas que afectan a su país, como los apagones recitó a los países del continente, desde Argentina a Canadá, con las banderas desfilando detrás suyo. Y al final mostrando un balón con el mensaje “Juntos somos América”. En las pantallas del estadio se leía: “la única cosa más poderosa que el odio es el amor”.
Caray. Fue un portazo directo en la cara del presidente Trump en su propia tierra, una protesta brutal que partió del orgullo, la honestidad y la claridad de que, en su diversidad, los latinoamericanos integran una comunidad cada vez más pujante y creciente en lo político, económico y social en la cotidianidad de los Estado Unidos. Fue una protesta inteligente, anclada en la empatía y no en el encono.
Y tan fue así que en la Casa Blanca tomaron nota. Mientras los grupos conservadores leales al presidente Trump echaron a andar su propio espectáculo del medio tiempo del Super Tazón LX por redes sociales, para hacerle sombra al de Bad Bunny y atender a las bases duras del trumpismo, desde la Casa Blanca se circulaba con énfasis un mensaje del presidente Trump.
“El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl es absolutamente terrible, uno de los peores de la historia. ¡No tiene ningún sentido! Es una afrenta a la grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad ni excelencia. Nadie entiende una palabra de lo que este tipo está diciendo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños que lo están viendo en todo Estados Unidos y en todo el mundo.
“Este “espectáculo” es simplemente una “bofetada en la cara” para nuestro país, que está estableciendo nuevos estándares y récords todos los días, ¡incluyendo el mejor mercado de valores y los mejores planes de la historia! No hay nada inspirador en este desastre de show de medio tiempo y, ya verán, recibirá excelentes críticas de los medios de noticias falsas, porque no tienen ni idea de lo que está pasando en el MUNDO REAL”.
Y personajes impresentables de la derecha estadounidense hacían eco de Trump. El congresista de Tennesse, Andy Ogles —sí, el empresario que pidió matar a todos los palestinos y musulmanes en Gaza— solicitó al Comité de Energía y Comercio iniciar de inmediato una investigación formal del Congreso sobre la NFL y la NBC por su conocimiento previo, aprobación deliberada y facilitación de “esta transmisión indecente. La cultura estadounidense no será objeto de burla ni corrupción sin consecuencias”.
En 13 minutos y con 11 canciones, un hombre nacido en un barrio de un pequeño pueblo puertorriqueño que se encuentra a 42 kilómetros de San Juan, en un momento histórico de la humanidad le ganó una batalla al racismo, a la discriminación, a la supremacía, al acoso, a la violencia y al oscurantismo de la clase gobernante del país más poderoso del mundo.
RADAR
REFORMA ELECTORAL. Nos comentan que ayer fue un día de alta tensión en las negociaciones de la reforma electoral que perfila presentar el oficialismo este mismo mes ante el Congreso de la Unión y que busca, entre otras cosas, disminuir las prerrogativas para partidos políticos y reducir las plurinominales.
De acuerdo con legisladores que participaron en reuniones de trabajo, el PT y el Partido Verde mantienen firme su oposición a la desaparición de la figura de legisladores plurinominales como se le conoce y este tema, me adelantan, puede convertirse en el punto de quiebre para concluir su alianza legislativa y quizá la electoral.