QUEBRADERO

El Verde

Javier Solórzano Zinser. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: Imagen: La Razón de México

El secuestro de un grupo de 10 mineros, podrían ser más, el pasado 23 de enero nos lleva una vez más a los dolorosos escenarios de la violencia.

No hay antecedentes de que los mineros tuvieran alguna relación con la delincuencia organizada. Todo parte, al parecer, de que el secuestro es un ataque a la minera canadiense que tiene que ver con temas de extorsión a los cuales la empresa se había negado a responder.

Una vez más se rompe de tajo la vida de personas que no tienen nada que ver con la delincuencia organizada. Todo indica que ayer encontraron a los 10 mineros, según los informes que se han dado sobre personas identificadas en la fosa clandestina El Verde, en La Concordia, Sinaloa.

Ayer nos decía la madre buscadora Ceci Flores, que tiene información de que lamentablemente todos los mineros están en la enorme fosa y que sólo es cuestión de tiempo para que los encuentren. El asunto no termina ahí, porque hay información confiable de que en el lugar hay un número importante de cadáveres, no sólo los de los mineros. Ceci Flores nos asegura que tenía información de la fosa desde hace al menos siete años, lo que se lleva a cuestionar qué pasó a lo largo de estos siete años.

El Verde va a terminar por ser una manifestación más de cómo en el país nos aparecen fosas clandestinas por todas partes. Con la gran cantidad de desaparecidos que tenemos en el país, es difícil pasar por alto lo que puede pasar en cualquier parte en donde se entierran personas como si fueran bultos para que nunca más se vuelva a saber de ellas. La diferencia la hace la invaluable labor de los colectivos, porque gracias a las madres, podemos conocer la terrible realidad que se vive en el país.

Hace algunos años nos contaba Lucy Díaz, coordinadora del colectivo Solecito, que en una marcha se le acercó una persona a entregarle un papel en que venía escrito un lugar a 4 km del centro de Veracruz puerto, en donde había una fosa clandestina, el descubrimiento, como puede imaginarse, fue brutal.

Si como todo parece indicar en El Verde se encuentran una gran cantidad de cadáveres, la cuestión es quiénes son y cómo es que llegaron ahí y desde hace cuánto tiempo se sabía de ello.

Para el expresidente López Obrador este grave problema nunca fue motivo de primera importancia. Más bien en muchas ocasiones se refería con sarcasmo a ello, lo que incluía ese mismo sarcasmo para referirse a las matanzas como si en su sexenio hubieran desaparecido.

El secuestro de los mineros es un nuevo golpe para el país. Se suma a la violencia que vivimos cotidianamente. No hace más de tres semanas en una cancha de futbol en Salamanca, entró un comando asesinando a todo el que tuviera enfrente, mujeres y menores de edad incluidos.

El narcotráfico cada vez es más fuerte y cada vez dirime las cosas de manera más violenta. Hace algunos años había una suerte de código entre los cárteles, ahora más bien es la ley de la selva y no importa quién esté enfrente, como todo presume ser lo sucedido con el secuestro de los mineros en La Concordia.

No hay día en que no haya hechos violentos ante los cuales hemos ido entrando desde hace tiempo en el oprobioso terreno de la normalización. La percepción sobre la violencia en el país se ha ido incrementando, a pesar de los magros números que nos muestra el gobierno sobre cómo las cosas están frenándose, la terca realidad es otra cosa.

De nuevo vamos directo al brutal mundo macabro de la violencia, de las fosas clandestinas, de los torturados y degollados que se encontraron en el peor lugar, y en el peor momento, sin que la debieran ni la temieran. Ese mundo es parte integral de nuestro mundo.

RESQUICIOS.

No va a ser fácil, que se pongan de acuerdo del todo en el oficialismo. De nuevo aparecieron las inconformidades del PT y del Verde. El fin de semana hubo agarrones que frenaron la entrega de la reforma electoral. Se van a poner de acuerdo, la clave está en la división del pastel.

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