SOBRE LA MARCHA

Sheinbaum la equilibrista

Carlos Urdiales. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

A la primera Presidenta de México tocó en suerte gobernar un segundo piso de la cuarta transformación complejo, frágil y ambicioso. Con Washington, gestionar la relación exterior más difícil con un homólogo impredecible y altanero que, en aras de frenar el consumo mortal de fentanilo allá, mezcla temas y multiplica amenazas. Y cosa del calendario, también se suma la revisión del T-MEC.

En casa, la oposición a Morena pinta poco. El desprestigio del PRI y PAN los marca solos, se acomodan a una subsistencia estratégica, se reinventan, se digitalizan y envalentonan sin mucho éxito. Sus pasados los persiguen, las mejores consignas de su historia les fueron arrebatadas por Morena.

Movimiento Ciudadano juega a resistir lealmente, a ser una fuerza de opción más que una antagonista. Va por otro pueblo, más clase media.

Los demás viajan de rémoras en la 4T, aunque nunca renunciarán a un mejor postor, difícil de imaginar por ahora, pero al verde y al laborista jamás se les debe dar por leales. Todo dependerá de sus cuotas y los cuates.

Visto lo anterior, la Presidenta Sheinbaum vive entre fuegos. De hecho, Trump y los rebeldes dentro de Morena con su coalición se disputan a diario la jaqueca más grande para la inquilina de Palacio Nacional, el mayor desafío a su tolerancia y margen de maniobra.

Frente a Estados Unidos trabaja con la gestión de una nueva directriz en materia de seguridad y combate a criminales, con la exigencia de colaboración que raye en la subordinación, con bloqueos ajenos para Cuba y con entregas de capos mexicanos para atajar apetitos invasores del núcleo duro que impera a través de Trump.

Frente a Morena y sus tribus, equilibrista de tiempo completo. Despachar a un fiscal negligente sin llamarlo por su nombre, asumir el desgaste retórico del premio diplomático para quien ni siquiera se portó bien.

Apartar de los reflectores al poderoso senador paisano del líder morenista que aun a distancia pesa, no fue tarea menor, ninguna embajada valió más que el fuero que lo protege.

Gobernadores que lastran el trabajo a ras de tierra para las elecciones por venir; en Sinaloa inacción y sospecha se convierten en impunidad. En Campeche la vanidad, junto con la intolerancia, despiertan un nuevo autoritarismo. En Veracruz, lo mismo hasta extremos de terror para acallar a periodistas.

Y en Zacatecas, el linaje con o sin Morena. El protagonismo desafía a la pauta partidista que decretó quien más votos ha recibido en la historia democrática.

Para el senador Saúl Monreal, los estatutos del movimiento no son reflejo de la voluntad popular, el pueblo, dice, quiere que él vaya; e irá.

La Presidenta Sheinbaum dijo que no al nepotismo dentro de Morena. Sus coordinadores legislativos le respondieron que sí, al menos para el 2027.

Desafíos cotidianos e internos que reflejan la implosión de intereses, no de principios, que el segundo piso de la 4T le plantea a su mejor liderazgo.

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