Los exámenes finales comienzan mañana para Javier Aguirre y para los jugadores que buscan colarse en la lista final y formar parte de la Selección Mexicana que disputará el mundial nuevamente en casa. Si hoy mañana fuera el debut ante Sudáfrica, ni el propio Javier Aguirre sabía a quién alinear.
La mala racha de lesiones que ha perseguido a varios de los indiscutibles del Vasco ha complicado aún más la tarea de consolidar una base que ya debería estar entrenando y disputando partidos juntos. Tal vez dentro de todas estas malas noticias, el buen paso de Chivas y sus mexicanos lucen como el salvavidas perfecto en caso de un “rómpase en caso de emergencia”.
Fue precisamente en uno de los ambientes más turbulentos en la época moderna del futbol mexicano que Aguirre llegó por primera vez como entrenador de la Selección Mexicana. En aquella eliminatoria rumbo a 2002 el barco se hundía catastróficamente y quedarse fuera del mundial era ya una posibilidad real. Javier venía de conseguir el milagro Tuzo y con la energía que siempre lo caracterizó, era la última opción para rescatar al Tri. Necesitaba prácticamente un cierre perfecto en la eliminatoria, y, para ello, se apoyó en la base del Cruz Azul que había conquistado el subcampeonato en Copa Libertadores, junto a ellos, Cuauhtémoc Blanco volvía a retomar su nivel tras la ruptura de su rodilla ante Trinidad y Tobago.
Hoy las adversidades son otras: un proceso fallido que culminó en la eliminación temprana en Qatar, la carencia de roce internacional de alto nivel para los clubes mexicanos, la falta de eliminatorias en la zona, las constantes lesiones de jugadores como Santi Giménez, Rodrigo Huescas, Luis Chávez, Huerta, Gilberto Mora, Edson Álvarez, Alexis Vega, un auténtico hospital. Y todo esto, se podría sumar la baja de su principal auxiliar técnico, Toni Amor, que desde 2019 ha acompañado a Javier Aguirre en sus proyectos con Leganés, Monterrey, Mallorca y ahora el Tricolor. Precisamente es el cuadro mallorquín el que ahora busca nuevo entrenador para salir de la quema del descenso en España.
En el ya lejano noviembre del 2001 y en un pletórico Estadio Azteca, Aguirre consiguió un emocionante 3-0 sobre Honduras, rival directo por el lugar al Mundial. Hoy 25 años después, sin el riesgo de perderse la Copa del Mundo, el cierre rumbo al debut el próximo 11 de junio deberá ser perfecto, son ya contados los partidos para encontrar su once titular, considerando las posibles recaídas y los jugadores que no llegarán a la justa mundialista en ritmo. Porque ya el tiempo juega en contra de Javier, son sólo 107 días más para esa ansiada fecha.
Con los ojos de la FIFA encima por los sucesos ocurridos el fin de semana; además de tener uno de los antecedentes de violencia más oscuros dentro de un estadio en el futbol mexicano, el juego de mañana no será un amistoso más en la Corregidora, que lucirá abarrotada, en medio de una tensión social, junto con el rompecabezas que Javier Aguirre debe armar lo antes posible, con las ausencias por lesiones, por la posible fuga de su principal auxiliar al futbol español, este México contra Islandia parece más trascendental de lo que imaginamos hace meses.