El presidente de España, Pedro Sánchez, encabeza la postura más crítica de todo el continente europeo contra la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Ningún otro líder europeo se ha atrevido a criticar a Donald Trump y a Benjamin Netanyahu por la acción militar unilateral que han iniciado en Oriente Medio. Al contrario, países como Francia, Reino Unido y Alemania se han mostrado sumisos y tibios ante las acciones de Estados Unidos e Israel a pesar de que esa agresión militar atenta contra del derecho internacional.
Pedro Sánchez y otros altos cargos del gobierno español han insistido en una urgente desescalada del conflicto y piden una salida diplomática para evitar que la guerra se extienda y cause mayor sufrimiento a la población civil, que es la que más sufre en estos embates.

Distracciones en Baja California Sur
El rechazo de España a la militarización y a esas acciones bélicas han hecho que poco a poco se unan otros países al llamado a la cordura para evitar más muertes en la región. Este es el caso de Italia, en donde el gobierno de Giorga Meloni, aliada de Donald Trump, se sumó al llamado a frenar la guerra en Irán.
Con el eslogan “no a la guerra”, España se ha vuelto un símbolo en contra de la actual guerra en Oriente Medio y su postura previa en otros conflictos como el genocidio en Gaza y la guerra entre Rusia y Ucrania.
España no quiere formar parte de esta guerra sin sentido y así lo demostró cuando el gobierno de Sánchez le negó a los estadounidenses el uso de las bases de Morón y Rota en las operaciones militares contra Teherán.
La respuesta de Donald Trump no ha tardado en llegar con las amenazas que lanzó de que cortaría todo el comercio con España por su postura ante la ofensiva contra Irán.
Trump también retomó la negativa del gobierno español de aumentar su gasto en defensa en un 5 por ciento, como ha impuesto a todos los miembros sumisos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, para criticar a la administración española por su falta de cooperación del país ibérico.
Donald Trump aseguró que no necesita nada de España y dijo que el país tiene un pésimo liderazgo, haciendo referencia al gobierno socialista que se ha posicionado como la voz más crítica frente al conflicto de Oriente Medio.
El presidente de España no quiere que se repitan los errores del pasado, haciendo referencia a la guerra desatada 23 años atrás a manos de la administración de George Bush contra Irak, bajo el argumento que ese país estaba desarrollando armas de destrucción masiva, acusación que al final se demostró que fue una farsa.
El gobierno español dejó claro que no está a favor del gobierno de los ayatolás que reprime con mano dura a su población, pero esa no es la cuestión a discutir. La discusión debe centrarse en si los países están del lado de la legalidad internacional y de la paz.
Pedro Sánchez es un político de gran experiencia y así lo ha demostrado durante su gobierno. Si de verdad quieren una solución pacífica, España debería tomar la bandera de la defensa de los derechos humanos y la paz para fortalecer el mensaje y presionar a los países agresores para que detengan el conflicto.

