El pulso acelerado que hoy vive nuestro mundo inevitablemente contagia a todos los ámbitos de nuestra vida y el deporte no es ajeno a ello. En estos últimos días, los enfrentamientos bélicos alrededor del mundo han generado mucho ruido y las discusiones han alcanzado hasta las oficinas de la FIFA y de la UEFA. Uno de los cuestionamientos viene directamente desde Irán, en donde políticos de aquel país han puesto en duda la participación del representativo iraní en la próxima Copa del Mundo, en donde dicha selección deberá jugar en Estados Unidos sus tres encuentros de la fase regular.
El conflicto entre la República Islámica de Irán y Estados Unidos había ya desencadenado que los ciudadanos de aquel país no obtendrían de ninguna manera el visado requerido para ingresar al país. El propio presidente de la nación americana, Donald Trump, ha recomendado a los iraníes a no presentarse al torneo por cuestiones de seguridad. Hasta el momento, los altos mandos del futbol de Irán mantienen el optimismo para que su selección dispute el Mundial de manera normal, lo cual sería el mensaje más poderoso, desde una cancha de futbol, para poner fin a una de las guerras que hoy vivimos.
Precisamente por este conflicto en el que varios países de la zona están bajo alerta máxima por los bombardeos, el duelo que ansiábamos entre España, la campeona de Europa, y Argentina, campeona de América, que se iba a desarrollar en Qatar, tuvo que cancelarse por no existir acuerdo entre ambas confederaciones en busca de una nueva sede. En un principio se manejaba la opción de jugarse en Madrid, en donde la UEFA garantizaría el reparto equitativo de entradas para evitar una ventaja por ser territorio español.
Ante una obvia negativa de los argentinos, se manejó también la opción de que fuera Roma la sede o incluso jugarse a ida y vuelta para ser totalmente justo. Pero ninguna de estas opciones fue suficiente para convencer a los dirigentes de la AFA por lo que el juego finalmente no se llevará a cabo. Desde otro ángulo, los mal pensados afirman que el entrenador argentino Lionel Scaloni decidió que lo mejor era no jugar para así evitar un resultado negativo que pudiera impactar en lo emocional y psicológico, considerando que falta nada para el inicio del Mundial, además de que Argentina y España podrían enfrentarse en Nueva Jersey en la final del Mundial.
Muchos afirmarán que Argentina básicamente le tuvo miedo a España, ya que los europeos estuvieron abiertos a cualquier sede para que el duelo se llevara a cabo. Desde la óptica de Scaloni y la superstición le llamarían precaución. El antecedente del 6-1 que los ibéricos le propinaron a los sudamericanos previo a Rusia 2018 era más que suficiente para evitar el duelo, incluso los pesos pesados del equipo tampoco veían con buenos ojos disputar el encuentro, entre ellos Rodrigo de Paul, Lionel Messi y el Dibu Martínez.
Y a propósito de Messi, nuevamente nos quedamos en la orilla para que el astro argentino disputara un partido oficial en nuestro país. Incluso ya corría el rumor de que el América solicitaría jugar su partido de vuelta en Concachampions ante el Inter de Miami en el Estadio Banorte, pero el Inter de Miami fracasó rotundamente en su enfrentamiento ante el Nashville. Ojalá en los próximos días se confirme la presencia de Ronaldo para que el Estadio Banorte tenga la reapertura que se merece.