Y fue el senador de Morena, Gerardo Fernández Noroña, quien se puso a defender al polémico hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, José Ramón López Beltrán, a quien con regularidad captan celulares indiscretos mientras se da algunos gustitos que, cuestionan muchos, se desapegan de la llamada austeridad republicana a la que todo morenista está llamado. “Donde él vaya o deje de ir es estrictamente su asunto personal (…) Son chin… que lo estén acosando”, lanzó Noroña al referirse al presunto hostigamiento del que ha sido objeto el hijo del exmandatario, a quien aseguran haber visto recientemente en un hotel de lujo en Cozumel. Dicen los malpensados que el senador más bien se estaba proyectando, después de que él mismo ha sido pillado en viajes, vuelos de primera clase, y hasta con casota en Tepoz. A lo que ha respondido que aquello de la pobreza franciscana no es a fuerza. “¿Qué pretenden? ¿Que si tú tienes una mejoría económica, perfectamente justificada con tus ingresos, no tengas acceso a esa mejoría económica?”, remató.
Con la novedad de que en medio de especulaciones sobre presuntas irregularidades en la nómina docente, la Secretaría de Educación mexiquense fijó finalmente una postura que nos piden leer con cuidado, pues viene a introducir un dato relevante que parecía haber quedado un tanto marginado en la conversación pública. Y es que resulta que el caso no se quedó en un hallazgo administrativo, sino que derivó en una denuncia presentada desde el 26 de febrero ante la Fiscalía estatal. No es un detalle menor, porque coloca el tema en una ruta de revisión interna, que camina por dos vertientes: control del gasto público y actuación legal. Esto significa que los señalamientos no podrían acreditarse como una omisión. Por el contrario, ahora lo que sigue será acreditar el alcance de las anomalías, deslindar responsabilidades. Ése sería el camino para que el Gobierno pueda sostener su política de cero tolerancia a la corrupción. Pendientes.
Dicen que el que andaba muy calladito tras el furor que se vivió en la Cámara alta con la visita la semana pasada de la alcaldesa de Uruapan, Michoacán, Grecia Quiroz, es el senador de Morena, Emmanuel Reyes, el responsable de hacer que la edil se apersonara en el pleno del recinto legislativo, lo que generó una reacción adversa de sus compañeros de bancada. Tras varios días, Reyes usó sus redes sociales para explicar que convocó a Quiroz no con un carácter provocador, sino en respuesta “a un propósito institucional y cultural”, ya que se trató, dijo, de promover el tianguis de artesanos más grande de América Latina, justamente el que se hace cada año en Uruapan, un evento al que, por cierto, también convocó desde antes otro integrante de la 4T, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard. “Mi postura es firme: Grecia Quiroz cuenta con nuestra solidaridad, respeto y acompañamiento ante la situación dolorosa que ha vivido”, dijo Reyes. Eso sí, después de que la Presidenta Sheinbaum llamara precisamente a la solidaridad con la edil. En fin.
En pleno asueto por Semana Santa destacaron ayer los relevos en la Cancillería y la Agencia Nacional de Aduanas, en las que —se nos remarca— el común denominador es el salto generacional o perfiles más jóvenes con los que el Gobierno federal busca refrescar sus acciones, en particular las que tienen que ver con la política exterior. Aquí sobresale la propuesta de Roberto Velasco como nuevo secretario de Relaciones Exteriores, en sustitución de Juan Ramón de la Fuente, quien cedió el paso por problemas de salud. Aunque queda pendiente el trámite de su ratificación en el Senado, Velasco se convertiría en uno de los cancilleres más jóvenes en la historia, con 38 años. Entre los rostros que ingresan a las filas de los cargos clave de la administración federal también aparece Héctor Romero, quien recibe una responsabilidad alta, la de modernizar la recaudación y combatir el crimen en la dinámica aduanera del país, en reemplazo de otro decano, el exdirector de los tiempos del expresidente Andrés Manuel López Obrador, Rafael Marín Mollinedo.
Se cuenta que quien nunca olvidará la asoleada que se dio en uno de los ventanales de Palacio Nacional es Florencia Franco, un rostro que nadie ubicaba hasta hace unos días y que —según tenaces verificadores— es la funcionaria que puso las piernas a broncear a la vista del Zócalo hace no mucho. Y es que algunas fuentes citadas por la prensa aseguran que Franco Fernández, ligada a la nómina de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, ya entregó el gafete, consecuencia de su decisión de dejarse ver aplicando aquello del Acapulco en la azotea, pero en el histórico edificio. Entre que esto es o no verdad, lo que sí podemos asegurar es que por lo menos sí se llevó una sanción digamos moral. Aunque no incurrió en nada explícitamente prohibido, como informó el Gobierno, la mayoría coincide en que le sobró confianza y le faltaron tres pesos de sentido común, ya que no sólo expuso su imagen, sino la de la burocracia federal y, en especial, la que está más cercana a la Jefa de Estado. Ahí el dato.
Nos recomiendan poner lupa sobre los sonados Precriterios Generales de Política Económica que envió ayer la Secretaría de Hacienda y Crédito Público a la Cámara de Diputados, que no son otra cosa que un acercamiento a cómo le irá en la feria a la economía mexicana en éste y en el próximo año. Según las estimaciones hechas —nos adelanta la dependencia dirigida por Édgar Amador Zamora—, el país crecerá entre 1.8 y 2.8 por ciento al cierre de este 2026, en un escenario de recuperación del catarro que nos pegó tras los conflictos internacionales. Se comenta también en este documento que las cosas se pondrán mejor el próximo 2027 —si todo sigue como va, claro— con un crecimiento que podría alcanzar el 2.9 por ciento. Estas cifras, se explica en los precriterios, darán cuenta de una mejoría progresiva en relación con 2025, un año marcado por las tensiones comerciales —con el aluvión de aranceles desde Washington— que, aun con todo, México ha sabido librar mejor que otros países y los ya conocidos pleitos geopolíticos en Medio Oriente. Así que quedamos atentos para que estas previsiones se den tal cual se nos describe.