MARCAJE PERSONAL

La Luna otra vez: un salto científico en un mundo en retroceso

Julián Andrade*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: larazondemexico

Viajar a la Luna. Desde 1972 ya no se había intentado. Medio siglo y un mundo distinto, aunque no tanto. Existía la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y se daba una pelea palmo a palmo entre Washington y Moscú para alcanzar el especio exterior. Los rusos aventajaron porque en 1961, Yuri Gagarin, en la cápsula Vostok 1, logró completar la órbita de la Tierra.

El gran momento de la carrera espacial, el 20 de julio de 1969, cuando la misión Apolo 11 logró que el módulo Eagle descendiera en la Luna y Neil Armstrong dijera desde el suelo del satélite que nos encontrábamos ante: “Un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”.

Cuando se realizó la misión Apolo 17 también había guerra, Estados Unidos estaba metido de lleno en Vietnam y no saldría nada bien librado de aquella historia.

En la Casa Blanca despachaba, como ahora, un redomado mentiroso: Richard Nixon. Es más, perdería el cargo de presidente precisamente por eso.

En México imperaba el “arriba y adelante” de Luis Echeverría y la democracia ni siquiera estaba en riesgo, era inexistente y con partido hegemónico, que lograría la hazaña, sólo vista detrás de la Cortina de Hierro, de ir a unas elecciones en 1976 con un solo aspirante, José López Portillo, quien practicó, durante su campaña, “un boxeo de sombra”.

Ahora hay desafíos similares. Oleadas populistas y mercados más que inquietos. Horizontes de crisis.

La misión Artemis 2 es ambiciosa, ya que llegarán a donde nunca se había llegado, pero la NASA tiene planes mayores para el futuro: establecer la presencia de bases en la Luna para estancias prolongadas y hasta permanentes en 2032.

Reid Wiseman, Victor J. Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, verán lo que ningún ojo ha visto, una cara desconocida de la Luna.

La velocidad de la información y el acceso que permiten las nuevas tecnologías pueden hacer que se pierda de vista la enorme trascendencia del despegue realizado desde Cabo Cañaveral, y, sobre todo, que no se pondere con suficiencia, que es la ciencia, el trabajo arduo de ingenieros y la voluntad de innovación, las que permiten el avance del planeta.

Donald Trump estaba exultante, para él, el arranque de la misión era la constatación de su poderío. Más tarde, en su mensaje a la nación, dijo que hará que Irán vuelva a la Edad de Piedra, no percatándose de la disonancia que existe entre su postura y la que, providente de logros, pueden esbozar mejores condiciones para la humanidad.

Es más, la guerra en Oriente está comprometiendo muchas de las premisas que parecían inamovibles y metiendo al mundo entero en una crisis de graves consecuencias.

Por ello, hay que insistir en que Artemis 2 debe ser una pieza más en la escalera del desarrollo, y no un pretexto para baladronadas.

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