LA UTORA

Contra los violentos, la palabra escrita

Julia Santibáñez. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Julia Santibáñez. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: larazondemexico

En torno al holocausto cotidiano en México pienso: ¿cuánta hondura de herida dejan los 130 mil desaparecidos que despiertan alertas en la ONU, por esa agresión sistemática contra civiles? ¿De qué modo se gestiona una familia luego del “golpe helado” que arrebata a la hija? ¿Cómo alguien común descuartiza a sus pares? ¿Hasta cuándo la inacción del Estado?

Ofrezco respuestas desde la literatura, que por un lado busca nuevas formas de analizar la podredumbre en la base de la barbarie: desigualdad social, más contubernio de autoridades. Además, con los recursos de la ficción y la poesía, las letras proponen algo muy notable: un restablecimiento narrativo de las víctimas. Les devuelven dignidad, al recalcar que esos nombres no son estadística, sino personas dueñas de risa, amistades, un futuro, mascotas.

El 13 de abril, Cristina Rivera Garza dictó en la UNAM la conferencia “Cuando la mano feroz de la impunidad te roza la piel”, organizada por la Cátedra Nelson Mandela de Derechos Humanos en las Artes. Llenamos los setecientos lugares de la Sala Miguel Covarrubias, para oír sobre El invencible verano de Liliana (2021), donde la Premio Pulitzer denuncia el feminicidio de su hermana, en 1990, y establece que la literatura ofrece una forma de justicia restaurativa, dado que la justicia legal aún mantiene libre al asesino.

Rosa Beltrán, igualmente autora, platicó luego con Cristina sobre cómo poner en portada la foto de Liliana fue una decisión consciente, para que criminal y encubridores revivan el señalamiento público. También destacaron la importancia toral de la comunidad que arropa a los familiares en duelo, mientras se escuchaban entre el público gritos de “¡Vivas nos queremos!”. Qué emoción. Esas chicas tienen el lenguaje exacto y lo usan. Saben que “la justicia para una se siente como justicia para todas, y la injusticia se siente de la misma manera”, indica Sayuri Herrera en la docuserie La fiscal.

Es relevantísimo lo que ha escrito Cristina sobre el feminicidio, también Marina Azahua (coordinadora de la Cátedra Mandela), Sara Uribe, Daniela Rea, Alma Delia Murillo, Lydie-tte Carrión, Diana del Ángel, Karen Villeda, entre otras. Desde las letras y el periodismo cuentan historias de mujeres que, por serlo, fueron asesinadas. Las resignifican a través de rabia estética. Rabia política. Lenguaje capaz de construir otro presente. Además, las autoras añaden perspectiva de género a lo que podría ser difuso. Todo ello cohesiona apoyos alrededor de un nombre, arranca el privilegio del silencio y así presiona a las autoridades. Contra los violentos, la palabra escrita.

Esta semana tiene lugar la Fiesta del Libro y la Rosa en la UNAM, cuyo eje será Cultura de paz: Nombrar para existir. Seguiremos hilando estos temas inaplazables, del jueves 23 al domingo 26 de abril. Ven. Te necesitamos a fin de “contarlos a todos. / Nombrarlos a todos para decir: este cuerpo podría ser el mío. / El cuerpo de uno de los míos”, como dice Sara Uribe en Antígona González.

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Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón