PESOS Y CONTRAPESOS

Banxico, Heteronómo (1/3)

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Autonomía, cuando la conducta está determinada por la propia voluntad, no por la de alguien más. Heteronomía, cuando la conducta no está determinada por la propia voluntad sino por la de alguien más. Todo indica que el Banco de México ya no es autónomo sino heterónomo. Todo indica la subordinación de la política monetaria a la política fiscal: bajar la tasa de interés para aligerar la carga financiera del gobierno, aunque la inflación esté muy por arriba de la meta puntual.

La meta puntual de inflación, en función de la cual debe medirse la eficacia de la política monetaria, es 3%. La receta de política monetaria es: si la inflación está por arriba de la meta, la tasa debe subir (o no bajar); si está por debajo, debe bajar (o no subir). La tasa es la Tasa de Interés Interbancaria, TII, la que le cobra el Banco de México a los bancos comerciales cuando les presta dinero.

Ésta fue la inflación en los últimos cinco meses. Diciembre: 3.69%. Enero: 3.79%, 0.1 puntos porcentuales mayor, el 2.71%. Febrero, 4.02%, 0.23 puntos porcentuales mayor, el 6.07%. Marzo: 4.59%, 0.57 puntos porcentuales mayor, el 14.18%. Abril, 4.45%, 0.14 puntos porcentuales menor, el 3.05%.

En enero la inflación, 3.79%, resultó 0.79 puntos porcentuales mayor que la meta puntual, el 26.33%. En febrero 1.02 puntos porcentuales, el 34.00%. En marzo 1.59 puntos porcentuales, el 53.00%. En abril 1.45 puntos porcentuales el 48.33%.

En lo que va del 2026 hemos tenido tres meses, de enero a marzo, con la inflación por arriba de la meta puntual, 4.21% en promedio, y cada vez mayor: 2.71%, 6.07% y 14.18%. En abril se redujo 3.05%.

Según la receta de política monetaria (si la inflación está por arriba de la meta, la tasa debe subir), ¿qué debería haber pasado con la TII? Debería haber aumentado. ¿Aumentó?

En lo que va del año la Junta de Gobierno del Banco de México ha tomado tres decisiones de política monetaria. Primera: 5 de febrero, la TII se mantuvo sin cambio en 7.00%. Segunda: 26 de marzo, la TII bajó de 7:00% a 6.75%. Tercera: 7 de mayo, la TII volvió a bajar de 6.75% a 6.50%.

El 5 de febrero ya se sabía que la inflación había repuntado de 3.69%, en diciembre, a 3.79%, en enero. La decisión de política monetaria fue mantener sin cambio, en 7.00%, la TII, pudiendo justificarse señalando que el aumento fue de “solamente” 0.1 puntos porcentuales, “únicamente” el 2.7%. Sí, pero la inflación fue 0.79 puntos porcentuales mayor que la meta puntual, el 26.33%.

El 26 de marzo ya se sabía que, en febrero, la inflación había repuntado del 3.79% de enero, al 4.02% de febrero. Según la receta, ¿cuál debería haber sido la decisión de política monetaria? Aumentar la TII. ¿Cuál fue? Bajarla.

El 8 de mayo ya se sabía que la inflación repuntó, de 4.02% en febrero a 4.59% en marzo, y que bajó, de 4.59% en marzo a 4.45% en abril, ubicándose por arriba de la meta puntual de inflación. De acuerdo con la receta, ¿cuál debería haber sido la decisión de política monetaria? Aumentar la TII. ¿Cuál fue? Bajarla.

¿Por qué las dos últimas decisiones de política monetaria dieron como resultado, en contra de lo que la receta prescribe, la reducción de la TII, dando la impresión de que el objetivo de la Junta de Gobierno ya no es lograr la inflación del 3%, sino bajar lo más rápido posible, y lo más que se pueda, la TII? ¿Por qué?

Continuará.

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