POLITICAL TRIAGE

El olvido de los venezolanos

Montserrat Salomón. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.
Montserrat Salomón. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Después de la intervención estadounidense en Venezuela y la destitución de Nicolás Maduro el cambio parecía inminente. Sin embargo, Estados Unidos dejó a cargo del país a Delcy Rodríguez, la mano derecha de Maduro, y todo quedó en suspenso.

Las expectativas eran altas. Con una elección presidencial en la que el fraude parecía evidente, la oposición festejó con la esperanza de un decisivo golpe de timón que por fin derrocara al régimen chavista y les diera el poder. Sin embargo, los meses pasaron y la incertidumbre creció.

Delcy Rodríguez bajó la cabeza y gestionó el cambio para evitar el cambio. Cedió donde tenía que ceder, aflojó el control, entregó las áreas que a los estadounidenses les interesaba y dejó intacta la férrea estructura política que mantiene a la democracia venezolana en animación suspendida.

El punto clave para que el autoritarismo chavista realmente deje paso a la democracia es el Consejo Nacional Electoral. Este organismo, junto con el poder judicial, fue secuestrado por el chavismo, impidiendo la imparcialidad y autonomía que tanto la aplicación de las leyes y los tribunales electorales deben mantener con respecto al oficialismo. Sin un CNE fuerte y funcional, las elecciones no son más que una puesta en escena armada para vestir de legitimidad democrática a una dictadura de facto.

Estos asuntos vitales pertenecen a la vida política interna de Venezuela y no son del interés de Washington. EU no es un paladín de la justicia y no intervino preocupado por la calidad de vida de los venezolanos y la salud de la libertad y la vida democrática en aquel país. Su interés es económico y estratégico. El tablero internacional vive tensiones que no se habían vivido en décadas y la intervención en Venezuela juega un papel importante en el plan a mediano para la seguridad energética estadounidense.

Con el crecimiento de China, la agresividad de Rusia para hacerse con la riqueza energética y la posición geopolítica privilegiada de Ucrania y la actual guerra en Irán, es esperable que el mundo caiga en una recesión de pronóstico reservado.

Así, EU ha entrado en un frenesí por hacerse de nuevos recursos y por controlar las nuevas rutas marítimas abiertas a causa del deshielo de los polos.

Controlar Groelandia, frenar a Irán, controlar Ormuz y hacerse con las reservas petroleras de Venezuela es un plan de contención de crisis y oxígeno puro para una economía que lucha por mantenerse al frente de la manada.

Venezuela es una pieza en el tablero de ajedrez. Importa su riqueza y su influencia geopolítica, no su democracia o la calidad de vida de sus ciudadanos. Es un bien útil, por lo que el sueño de la libertad que se avivó con la caída de Maduro es frágil y secundario para la comunidad internacional.

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