No hay claridad de cuándo se convocará nuevamente la megalicitación 2027-2028 de medicinas e insumos médicos del sector público de salud luego de que se cancelara el jueves pasado por segunda vez tal convocatoria (se habla de que se relanzará el 26 de mayo), pero se vislumbra un circo de tres pistas que desembocaría en lluvia de amparos, conflictos comerciales internacionales y desabasto… como ya existe aunque el subsecretario de Salud, Eduardo Clark, y la secretaria Anticorrupción, Raquel Buenrostro, afirmen que “ahorran mucho” y que compran a carretadas.
En uno de los incidentes más recientes, la semana pasada, cuentan ejecutivos de laboratorios internacionales agrupados en la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF) que encabeza Jorge Luis Caridad, al sesionar con el subsecretario de Salud se les exhortó a descontar cuando menos 15 por ciento los precios de medicamentos de patente y especialidades, pues de otra manera la Secretaría de Salud, a cargo de David Kershenobich, invertiría la relación terapéutica de las casi 200 claves de tales medicamentos: en lugar de adquirir 80 por ciento productos de patente y 20 por ciento en genérico sucedáneo, comprarían 80 por ciento en genérico sucedáneo y 20 por ciento de patente.
La búsqueda compulsiva de “ahorrar” se aplicó en 2025 también a productores nacionales y distribuidores internacionales: luego de tronar lo que se prometió como la mejor y más transparente compra bienal consolidada del mundo mundial, tras reponerse el concurso, se realizaron otras siete “compras complementarias” con una mecánica truculenta: al principio, pedidos voluminosos, lo que llevó a las empresas a contar con altos inventarios…, pero no recibían solicitudes de entrega desde hospitales y clínicas públicas. Y entonces, en las rondas “complementarias”, se adjudicaba el mismo medicamento al mismo proveedor a un precio cada vez más bajo, obligando al proveedor a asumir la pérdida de márgenes bajo el riesgo de quedarse con las bodegas llenas de medicinas no entregadas.
Sin embargo, ese truco se agotó, pues las empresas dejaron de participar y optaron por vender directamente por “emergencia” a los centros de salud. No en vano el doctor Éctor Jaime expuso con datos verídicos que en 2025 las piezas compradas por el gobierno cayeron 9.7 por ciento respecto de 2024: pasaron de mil 559 millones a mil 408 millones, es decir, 151 millones de piezas menos. “Es decir: se está gastando más, pero alcanza para menos”, señaló el experto. Y conforme a los datos del Instituto Farmacéutico México, que dirige Enrique Martínez, la situación se agravó en el primer trimestre de 2026.
El primer truco se intentó suplir con otro: ante la queja de empresas que fueron vetadas durante el periodo de Andrés Manuel López, el 29 de enero de este año se emitió el Acuerdo sobre Contenido Nacional para las compras públicas de insumos para la salud con ventajas de 15% por ciento de precio, según para fortalecer a empresas nacionales y/o con registro médico emitido por la Comisión Federal de Prevención de Riesgos Sanitarios (vetando a distribuidores internacionales), según lo expuesto por el Plan México a cargo de Altagracia Gómez… sin advertir que tal acuerdo viola el Decreto Presidencial aún vigente del 4 de diciembre de 2024, el cual permite el concurso de distribuidores con medicinas e insumos fabricados en países con que México tiene acuerdos comerciales.
Pero como la Cofepris, a cargo de Víctor Hugo Borja y controlada por la Secretaría de Salud, tiene rezagada la entrega de miles de solicitudes de registros médicos, el suministro oportuno de fármacos al sector público no parece viable. Vaya, las propias argucias oficiales alcanzaron al subsecretario.
Salud, otra violación al T-MEC. Pero ni aún cerrando el mercado nacional para empresas como PISA, Psicopharma, Buffingtons, Organon o Aztra se logró que se ofreciera más del 30 por ciento de los medicamentos solicitados en los dos anteriores estudios de mercado organizados por el equipo de Clark.
Pero al ser impedidos de concursar, es predecible que los distribuidores internacionales se amparen al ser vulnerado un derecho adquirido. También implica violaciones al recién renovado acuerdo comercial con la Unión Europea, y no se diga con el acuerdo comercial con Estados Unidos hoy en vilo.
Así, existe un alto nivel de incertidumbre en la megacompra 2027-2028 (aún se ignora el número definitivo de claves médicas ni los volúmenes de consumo a concursar), por lo que se especula que, para tratar de obtener los suministros, Salud orqueste una ronda de compras abiertas a nivel internacional para obtener productos de “Morondongo Akinoestan” sin importar la calidad terapéutica y menos el cumplimiento en la entrega. Eso ya sucede con Accord Pharma, firma de India que sólo surte 18.3 por ciento de los oncológicos, para hematología, anestesiología y nefrología solicitados por el IMSS.
En suma, le tocará a Carlos Ulloa, en Birmex, instrumentar una megacompra de tres pistas en un entorno de incertidumbre y pronóstico reservado.
Canadá, se abre una puerta… tantito. La misión comercial de empresas de México en Canadá buscó fortalecer las relaciones entre ambos países para establecer un frente común para defender el T-MEC y evitar su desaparición…, pese a que Howard Lutnick, titular de Comercio de Estados Unidos, no accederá a negociar conjuntamente con Marcelo Ebrard y su contraparte canadiense, Dominic LeBlanc.
De hecho, en Canadá existe preocupación de que México ceda a la presión de Estados Unidos y acepte acuerdos bilaterales, reduciendo el T-MEC a un miniacuerdo. Esa preocupación nace de que la integración entre los tres países lleva décadas fortaleciéndose, sobre todo en sectores como el automotriz… y de las barreras aduanales y fiscales de México a las empresas canadienses. Ya le cuento.
No es el Mundial, es la CNTE
