PESOS Y CONTRAPESOS

Anclar expectativas (2/2)

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

En el anterior Pesos y Contrapesos expliqué la diferencia entre presión inflacionaria (aumento en algunos precios), e inflación (incremento en el índice de precios), y por qué, para que las presiones inflacionarias se conviertan en inflación, debe aumentar la cantidad de dinero, aumento que es, en buena medida, responsabilidad del banco central, al que le conviene anclar las expectativas de inflación de los agentes económicos, siendo lo ideal que la expectativa sea cero.

Supongamos tres bienes: A, precio $10; B, $20; C, $30. Supongamos que hay $60, suficientes para comprar cada bien al precio señalado. En vez de un índice de precios (la inflación es el aumento en el índice de precios), utilizaré el precio promedio, $20. Hay inflación si el precio promedio aumenta.

Supongamos que aumenta el precio de A de $10 a $15, y que la cantidad de dinero se mantiene en $60, no habiendo dinero suficiente para comprar A a $15, B a $20 y C a $30. Si A se compra a $15 tiene que bajar el precio de B y/o C. Supongamos que baja el de B de $20 a $15 y los precios quedan así: A $15, B $15 y C $30. El precio promedio sigue siendo $20. ¿Hubo inflación? No, porque el precio promedio se mantuvo en $20. Sí hubo una presión inflacionaria (aumento en el precio de A), pero, dado que la cantidad de dinero se mantuvo constante, no hubo inflación (aumento en el precio promedio, que hace las veces del índice de precios).

Supongamos que el banco central asegura que no habrá inflación, pero el oferente de A no le cree y tiene la expectativa de que la inflación será del 50%, por lo que, adelantándose a la misma, aumenta el precio de $10 a $15, generando una presión inflacionaria, que no se convertirá en inflación (aumento en el precio promedio, que hace las veces del índice de precios), si no aumenta la cantidad de dinero, que no aumentará si el banco central no la incrementa.

Las presiones inflacionarias (aumento en algunos precios por expectativas de inflación), si el banco central mantiene constante la cantidad de dinero, no ocasionan inflación (aumento en el índice de precios), por lo que las expectativas de inflación, por sí solas, no ocasionan inflación. La inflación, una de dos: o es permitida por los bancos centrales, cuando incrementan la cantidad de dinero, haciendo posible que las presiones inflacionarias (aumento en algunos precios), se conviertan en inflación (incremento en el índice de precios), o es provocada por los bancos centrales, cuando aumentan de manera excesiva la cantidad de dinero.

El Banco de México está interesado en anclar las expectativas de inflación en 3%, la meta puntual, algo que no ha conseguido. El promedio de las 43 respuestas recibidas en la encuesta de abril a los economistas del sector privado, a la pregunta por la inflación para 2026, fue 4.37%, algo que no debería preocuparle al banco central porque las expectativas de inflación, que pueden ocasionar presiones inflacionarias (aumentos en algunos precios), si no aumenta la cantidad de dinero, no generan inflación.

En los informes de inflación y anuncios de política monetaria, del Banco de México, nunca se menciona el tema de la cantidad de dinero, como si no tuviera que ver, entre otras cosas, con la conversión de las presiones inflacionarias en inflación. Ese silencio en torno al tema es preocupante e irresponsable.

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