Andrés Manuel López Beltrán dejó la Secretaría de Organización de Morena para buscar una candidatura a diputado federal por Tabasco.
La excusa es que está atendiendo lo solicitado por la Presidenta Claudia Sheinbaum y por Morena para que los funcionarios que aspiren a cargos de elección se separen de sus puestos.
Lo cierto es que Andy tiene varios problemas serios. Por un lado, todos los señalamientos de corrupción en su contra y de los negocios millonarios que han hecho él, sus hermanos y sus amigos con el Gobierno. Además, Morena ya se está preparando para las elecciones de 2027, quitaron de la presidencia a Luisa María Alcalde y en su lugar quedó una operadora política: Ariadna Montiel. Lo cierto es que a Andy le ha ido muy mal en las elecciones que ha operado.
EN LA POLÉMICA
Por ejemplo, la elección de Durango de 2025 terminó convirtiéndose en uno de los primeros grandes tropiezos políticos de Andrés Manuel López Beltrán al frente de la operación electoral de Morena.
En esos comicios se renovaron los 39 ayuntamientos del estado. Morena, PT y PVEM participaron en alianza denominada Sigamos Haciendo Historia, mientras que PAN y PRI compitieron juntos en la coalición Unidad y Grandeza. El resultado fue mucho peor de lo que esperaba el guinda: la alianza opositora conservó la capital y amplió su fuerza territorial. Morena perdió municipios respecto a la elección anterior y solamente logró una victoria importante en Gómez Palacio.
El golpe más fuerte para Andy López Beltrán fue la derrota en la capital de Durango. Ahí impulsó personalmente la candidatura de José Ramón Enríquez, desplazando a perfiles locales que estaban mejor posicionados en encuestas internas. El candidato terminó en tercer lugar y ni siquiera ganó en su propia casilla, lo que dentro de Morena fue visto como un enorme fracaso político y operativo.
Además, dentro del propio partido comenzaron los reclamos por decisiones tomadas desde el centro del país, por la imposición de candidatos y por la incorporación de personajes provenientes del PRI, algo que provocó molestia entre militantes históricos.
Después vinieron otros factores que terminaron desgastando aún más la imagen de López Beltrán: el escándalo por su viaje a Japón, críticas internas por el manejo territorial del partido y tensiones con distintos grupos de Morena. Incluso, medios cercanos al oficialismo comenzaron a reconocer que la dupla formada por Andy López Beltrán y Luisa María Alcalde no había dado los resultados esperados rumbo a 2027.
Hace unos días, Andy encabezó, junto con Ariadna Montiel y Andrea Chávez, una marcha de Morena en Chihuahua que terminó siendo un fracaso político.
La movilización tuvo poca convocatoria y evidenció el desgaste interno del partido. Lo más fuerte ocurrió cuando Andrés Manuel López Beltrán fue abucheado al llegar al aeropuerto, salió corriendo en medio de un fuerte dispositivo de seguridad y se metió rápidamente a la camioneta, cerrándole la puerta a Ariadna Montiel.
Y es que en Morena están acostumbrados a ser quienes abuchean, pero cuando les toca, no les gusta nada. Andy no tuvo ni el más mínimo gesto de educación al cerrarle la puerta a Montiel. Esto es una clara muestra de las fracturas, el enojo y la pérdida de control que Morena comienza a enfrentar dentro de su propia militancia.
Sobre todo durante los primeros años del gobierno de su padre, Andrés Manuel López Beltrán se convirtió en uno de los hombres más poderosos dentro de Morena, controlando estructuras territoriales, afiliaciones y procesos internos. También se volvió pieza clave del llamado obradorismo puro, el grupo más cercano al expresidente y el que busca mantener el control político e ideológico del movimiento.
Ahora la realidad le ha llegado. Ya no es ese joven poderoso que podía poner y quitar candidatos. Los resultados que ha dado no le convienen al partido y, además, ante tantos señalamientos, el fuero que obtiene al ser diputado le da cierto blindaje. Aunque recordemos que se habla de señalamientos del gobierno de Estados Unidos contra el hijo de López Obrador y, para eso, el fuero no le sirve de nada.
Andy ahora juega a lo seguro porque la realidad lo ha alcanzado. Primero se dijo que
buscaría la Presidencia de la República para 2030; luego, la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México para ese mismo año. Las encuestas no le daban y su padre, López Obrador, le dijo que mejor buscara un algo desde su bastión: Tabasco.
En Tabasco, López Obrador y Morena tienen mucha base política; ahí sí ganará Andy.
Ahora deja la operación partidista para buscar un cargo de elección popular. Y aunque Morena insiste en hablar de democracia interna y de rechazo al nepotismo, la realidad es que el apellido López Obrador sigue siendo uno de los activos políticos más importantes dentro del partido oficial.
La salida de Andy del partido ocurre, además, en medio de tensiones internas, disputas por candidaturas y la necesidad de Morena
de reorganizar fuerzas rumbo a las elecciones intermedias de 2027.
Durante años, López Obrador criticó duramente el influyentismo, el amiguismo y los grupos familiares enquistados en el poder. Hoy, su hijo deja uno de los cargos más importantes de Morena para buscar un escaño en el Congreso de la Unión.
La CFE mueve fichas con la IP en Jalisco
