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Amberes, reivindicación y disputa simbólica

Salvador Guerrero Chiprés<br>*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>
Salvador Guerrero Chiprés*Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: larazondemexico

La calle Amberes, en la emblemática Zona Rosa, ilustra potencial y desafío en una nueva épica de recuperación y renovación del espacio público. Ahí ha llegado a registrarse, con claroscuros intensos, la proletarización de un área de diversidad libre a la cual se han acercado actores delincuenciales con capacidad impune durante décadas, con escasa intervención oficial y, al mismo tiempo, permite nuevas migraciones, galerías, paseos y provocaciones al gusto convencional.

También se sitúa en esa calle la sede del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia, una de las principales organizaciones de coordinación de esfuerzos de sociedad civil, empresarial e institucional, distintivo de un polígono tan emblemático como accesible para turistas y estudiantes, mediante la estación Insurgentes del Metro.

La entrega de obras, encabezada por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, es metáfora de inclusión política y definición sobre quiénes tienen derecho a habitar y significar la centralidad urbana, desde una intensa diversidad adelantada 50 años a la oficializada línea institucional de respeto a la diversidad.

Al intervenir incluyentemente este espacio y recorrer las calles de la Zona Rosa con representantes de comerciantes, de la comunidad LGBT+, del gobierno local, se devuelve y reconoce una enorme porción de su digna centralidad a sectores históricamente vulnerados, gracias a la operación de los secretarios de Turismo y de Planeación, Ordenamiento Territorial y Coordinación Metropolitana, Alejandra Frausto y Enrique Irazoque.

En el acto inaugural, Brugada advierte directamente: “Hay una ultraderecha nacional e internacional que impulsa una agenda de retroceso”. Dinamizar la Zona Rosa despega con la intervención directa con un corredor semipeatonal en Amberes, 800 luminarias, 35 cruces, 29 esculturas, 280 cámaras de videovigilancia del C5 y una reasumida voluntad colectiva colaborativa.

Henri Lefebvre advertía respecto a la producción del espacio que las élites suelen resentir la apropiación comunitaria de los entornos considerados propios. Para la derecha, la iconografía popular representa una invasión simbólica del espacio público en tanto abre frente de críticas a la gestión presidencial de Claudia Sheinbaum; al mismo tiempo, se omite la realidad demostrada por los indicadores económicos: 23 mil 591 millones de dólares de inversión extranjera directa al primer trimestre y nuevo máximo histórico, así como buenas noticias en tendencias de exportación.

La convocatoria a celebrar el 31 de mayo en el Monumento a la Revolución, el octavo aniversario de la 4T en la Presidencia, será momento de validación. La Zona Rosa es preámbulo y polígono localizado muy cerca del centro de la soberana gana de expresarnos en nuestra subversiva diversidad, cuando se celebra la victoria de 2024 en lo nacional y local.

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Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón

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