¿Cuántas cosas son las que no se pueden ocultar? Conozco una versión muy ordinaria de ese dicho, aunque, por respeto a ti, la voy a dejar a medias. En Internet encontré muchas más: unas hablan del amor y del dinero, otras del sol y la luna, y las más corrientes, pero también las más verdaderas, hablan de lo mañoso y de lo tonto, sólo por decirlo de una forma más decente.
En todas sus versiones, el dicho tiene razón. Hay cosas imposibles de esconder. El dinero no se puede ocultar, la torpeza tampoco, y cuando las dos se juntan, el resultado termina siendo lo que hizo el propio Andrés Manuel López Beltrán, Andy para sus amigos, quien presentó su renuncia a la Secretaría de Organización de Morena y anunció que buscará una diputación federal por Tabasco. Hasta ahí todo podría parecer una decisión normal, sin embargo, los tiempos son los que no cuadran. Y es que todavía falta para que Morena defina candidaturas, falta tiempo para la elección y falta mucho más para que, en caso de ganar, pueda tener fuero. Entonces la pregunta es: ¿por qué tanta prisa?
A mi juicio, Andy no se va por amor al territorio ni por ganas repentinas de caminar las colonias de Tabasco. Se va porque el caso Rocha Moya, los señalamientos desde Estados Unidos, el huachicol fiscal, las obras con sobrecosto, los negocios del sexenio pasado y los nombres que empiezan a salir en los expedientes ya no son cosa menor. Se va porque entiende que seguir en la dirigencia nacional lo deja demasiado expuesto y que una diputación puede ser, más que una aspiración, un intento de buscar protección. Andy busca fuero porque huele peligro y, generalmente, cuando alguien con sus antecedentes de pronto quiere ir hacia el fuero, lo mínimo que debemos preguntarnos es si busca representar al pueblo o blindarse antes de que le toquen la puerta.
La carta quiso mostrarse casual, natural, como una aspiración legítima, pero terminó oliendo a salida de emergencia. Habló de compromiso, militancia y territorio, pero el contexto dice otra cosa, muchos morenistas enfrentan expedientes incómodos, EU está viendo con lupa a esos nombres y sus negocios, la FGR ya empezó a hacer lo suyo y el obradorismo empieza a descubrir que el apellido no necesariamente alcanza para taparlo todo.
Durante años se dijo que primero los pobres, que no eran iguales, que ya no habría corrupción, que se había terminado la robadera y que el poder sólo tendría sentido si servía al pueblo. Pero alrededor del poder familiar crecieron amigos beneficiados, contratos, obras caras, negocios extraños y operadores que pasaron de la austeridad al descaro. Ése es el problema: el dinero no se puede ocultar, menos cuando aparece en casas, viajes, empresas, adjudicaciones, sobrecostos y estilos de vida que no combinan con el discurso franciscano que le vendieron al país.
Tampoco se puede ocultar lo torpe, porque hay que ser muy confiado para creer que el poder dura para siempre, que nadie guarda documentos, que nadie habla, que nadie se quiebra y que Estados Unidos no tiene memoria. La impunidad vuelve imprudentes a los políticos, y cuando se sienten intocables cometen el error más caro: actuar como si el sexenio nunca se fuera a terminar, pero se terminó. AMLO ya no está sentado en la silla, Claudia Sheinbaum está construyendo su propio poder y no necesariamente va a cargar con todos los muertos del pasado. Ahí está el verdadero fondo. Andy no sólo deja un cargo, se repliega, sale de una posición clave del partido justo cuando Morena entra en una etapa difícil, con investigaciones, presiones y reacomodos internos. Si su salida fuera tan natural, no generaría tantas preguntas. Si su explicación fuera tan sólida, no necesitaría tanta carta.
Por eso su ruta hacia una diputación federal tiene sentido. El fuero no lo vuelve intocable, pero compra tiempo. Si llega a San Lázaro podrá decir que el pueblo lo respaldó, que los ataques son políticos y que tocarlo a él es atacar el legado de su padre.
Ese guion es más que conocido, primero se victimizan, luego se envuelven en el pueblo, después acusan guerra sucia y finalmente usan el cargo como escudo. El problema para él es que el fuero no llega con declaraciones, primero necesita candidatura, luego campaña, luego elección y después rendir protesta.
Falta casi un año, tal vez un poco más, y en una investigación ese tiempo puede ser una eternidad. Si las acusaciones avanzan antes, una curul puede quedarse en sueño y el refugio puede convertirse en confesión de miedo. Morena intentará venderlo como un regreso a su tierra, pero nadie abandona una posición clave sólo por nostalgia. Nadie deja el control de la organización del partido sin calcular, nadie se mueve con tanta anticipación hacia una diputación si no está pensando en algo más… Protección por ejemplo.
Reenviado
“En política, las casualidades no existen”
2027 Y 2030
