PESOS Y CONTRAPESOS

¿Mandato dual? (5/5)

Arturo Damm Arnal. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Con relación a sus objetivos, hay dos tipos de banco central: los que tienen un solo mandato, relacionado con la inflación, por lo general mantenerla en un cierto nivel; los que tienen un doble mandato, uno relacionado con la inflación (mantenerla en un cierto nivel), y el otro con el crecimiento de la economía (mantenerlo en un cierto nivel).

Los bancos centrales pueden tener otros objetivos: ser prestamistas de última instancia; garantizar el buen funcionamiento del sistema financiero; acumular y administrar reservas internacionales; mantener estable el tipo de cambio, por mencionar algunas. De entre las muchas tareas que pueden realizar los bancos centrales son dos las que definen de qué tipo es: de mandato único o dual.

Obviamente que, al margen de cualquier otra tarea, cualquier banco central debe proveer de dinero a la economía.

Como ya vimos en la primera entrega de esta serie, en la Ley del Banco de México se establece que éste “tendrá por finalidad proveer a la economía del país de moneda nacional”, que “en la consecución de esta finalidad tendrá como objetivo prioritario procurar la estabilidad del poder adquisitivo de dicha moneda”, y que “serán también finalidades del Banco promover el sano desarrollo del sistema financiero y propiciar el buen funcionamiento de los sistemas de pagos”, para lo cual es conveniente que se preserve la estabilidad del poder adquisitivo del peso. Todo, comenzando por el sistema financiero y el sistema de pagos, funciona mejor sin inflación, aunque keynesianos y anexos opinen lo contrario: que para que las cosas funcionen mejor conviene tener un poco de inflación, opinión que comparten los miembros de la Junta de Gobierno del Banco de México, quienes están a favor de le meta de inflación del 3% (que yo sepa nunca se han manifestado en contra).

Lo que queda claro es que el Banco de México no tiene un mandato dual, sino uno solo, señalado en el Art. 28 constitucional: procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional, mandato que en la práctica implica, ¡equivocadamente!, lograr la inflación del 3%, algo que no ha conseguido. Desde que en 2003 se fijó la meta de inflación en 3%, hasta abril pasado, la inflación promedio anual fue 4.32%.

Que el Banco de México no tenga un mandato dual que legalmente lo obligue, además de a procurar la estabilidad del poder adquisitivo del peso, a incentivar el crecimiento de la economía, no quiere decir que la Junta de Gobierno no deba hacerlo. La Ley del Banco de México no la obliga a incentivar el crecimiento, pero tampoco se lo prohíbe, y como los miembros de la Junta de Gobierno gozan de autonomía de gestión, pueden decidir incentivar el crecimiento reduciendo la TII. Ya vimos lo que sucedió en la última decisión de política monetaria: en contra de lo que prescribe la receta, si la inflación se ubica por arriba de la meta la TII debe subir o, por lo menos, no bajar, la decisión fue bajarla. ¿Con que intención? Incentivar el crecimiento de la economía, abaratar el pago de intereses de la deuda del gobierno, ambas.

¿Deben los bancos centrales incentivar el crecimiento de la economía, ya sea aplicando la receta keynesiana, ya induciendo la baja en las tasas de interés? No. Todo indica que el Banco de México está haciendo lo segundo, descuidando la inflación, que está muy por arriba del 3%.

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