BAJO SOSPECHA

El discurso en el Monumento a la Revolución

Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón.<br>
Bibiana Belsasso. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

En el segundo aniversario de su triunfo electoral, la Presidenta Claudia Sheinbaum utilizó el escenario del Monumento a la Revolución para enviar un mensaje de fuerte contenido político.

Más allá de hacer un balance de Gobierno, la mandataria centró buena parte de su discurso en la defensa de la soberanía nacional y en responder a las acusaciones y solicitudes de extradición provenientes de Estados Unidos contra diversos funcionarios mexicanos y arremeter contra las redes sociales.

La Presidenta llamó a los mexicanos a defender la soberanía del país mediante asambleas informativas en plazas públicas y advirtió que no permitirá que instancias extranjeras se conviertan en árbitros de la política nacional.

Algo central es que cuestionó abiertamente al Departamento de Justicia estadounidense, sugiriendo que detrás de estas acciones podrían existir intereses político-electorales, tanto rumbo a las elecciones intermedias de Estados Unidos como a las de México en 2027.

ENCOMIENDA SOBERANA

La presidenta Claudia Sheinbaum, con Ricardo Trevilla Trejo y Rosa Icela Rodríguez, ayer
La presidenta Claudia Sheinbaum, con Ricardo Trevilla Trejo y Rosa Icela Rodríguez, ayer ı Foto: David Patricio|La Razón

Y es que, con ese discurso, se confirma que la confrontación con Estados Unidos y la narrativa de defensa de la soberanía serán ejes centrales del proyecto político de Morena rumbo a las elecciones de 2027.

También destacó el tema de las redes sociales, que pasaron de ser “las benditas redes sociales”, cuando asumió López Obrador, a ser ahora algo distinto: “Desde hace algunos meses hemos sido objeto de una ofensiva mediática y de campañas millonarias en redes sociales”.

El tema aquí es que, cuando las redes sociales favorecen al partido en el poder, son benditas, pero ahora, por más que se les inviertan recursos públicos a través de la estructura que ha creado Jesús Ramírez para trabajar una narrativa que se busca imponer desde el poder, no les está saliendo.

Durante su discurso de este domingo, la Presidenta Claudia Sheinbaum aseguró:

“Hoy pueden expresarse a través de campañas digitales, operaciones de desinformación que buscan erosionar gobiernos o movimientos”.

También advirtió que existen plataformas donde “el flujo de información está concentrado en muy pocas manos”, con algoritmos capaces de influir en la percepción pública como nunca.

Según la mandataria, estas herramientas permiten el uso de “cuentas falsas” y “robots que operan con dinero dirigidos a la manipulación de la información”.

Sheinbaum sostuvo que detrás de estas campañas se articulan intereses conservadores nacionales y extranjeros que buscan recuperar privilegios perdidos y aseguró que “la soberanía vive en el territorio, pero vive en la información”.

La Presidenta vinculó esta supuesta ofensiva digital con los acontecimientos ocurridos tras la muerte de dos agentes estadounidenses y con la posterior solicitud de extradición de diez ciudadanos mexicanos por parte de una oficina del Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Y concluyó con una advertencia: “Primero vienen por unos, luego vienen por otros, hasta que oficinas de Estados Unidos se vuelven el principal elector de México, y eso no lo podemos permitir”. Para Sheinbaum, el mensaje es claro: “México no es piñata de nadie”.

Recordemos que quien ha manejado gran parte de la estructura de las redes sociales para Morena, hay una red de operadores políticos, académicos y comunicadores vinculados al entorno de Podemos, el partido español fundado por Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero.

No es casualidad que Monedero haya mantenido cercanía con diversos actores de la llamada Cuarta Transformación.

Tampoco lo es la presencia de Abraham Mendieta, uno de los principales defensores del oficialismo en medios y redes sociales. Ambos forman parte de una corriente política que durante años desarrolló estrategias de comunicación digital para movimientos de izquierda en distintos países.

Esa estructura tuvo presencia en procesos políticos de América Latina, particularmente en Venezuela, Bolivia y Ecuador, donde las redes sociales fueron utilizadas para construir narrativas, movilizar simpatizantes y confrontar a opositores.

¿Recuerdan ustedes la fotografía en plena pandemia de Hugo López-Gatell, quien fue subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud y el principal responsable de comunicar y coordinar la estrategia sanitaria del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, con su pareja?

Primero salieron fotografías de ambos en el aeropuerto de la Ciudad de México sin cubrebocas y después en Puerto Escondido.

La pareja de Gatell es Rebeca Peralta Mariñelarena. Durante años trabajó en Bolivia en cargos vinculados al gobierno de Evo Morales y participó en todo este manejo de redes sociales.

Lo cierto es que en el entorno de López-Gatell existía un círculo político e ideológico vinculado a las mismas corrientes latinoamericanas de comunicación política que durante años han trabajado en la construcción de narrativas para gobiernos y movimientos populistas de la región.

Muchos de estos equipos son los que trabajan hoy para el mismo Gobierno federal y Morena en sus redes sociales.

El discurso pronunciado ayer desde el Monumento a la Revolución en la Ciudad de México fue un reto directo al gobierno de Estados Unidos, nuestro principal socio comercial en el T-MEC.

Por cierto, la semana pasada Jamieson Greer, quien ocupa el cargo de Representante Comercial de Estados Unidos (United States Trade Representative, USTR) y es el principal negociador comercial de la administración de Donald Trump, canceló su visita a México.

Por lo pronto, la Presidenta lanzó ayer una de las críticas más fuertes hasta ahora contra las acciones emprendidas desde Estados Unidos en torno a las acusaciones contra funcionarios y políticos mexicanos.

Sheinbaum dijo: “Ya no estamos hablando de cooperación, estamos hablando de injerencia”.

Insistió en que México es un país libre, independiente y soberano, y advirtió sobre los riesgos de normalizar que oficinas extranjeras determinen el rumbo político del país mediante acusaciones o solicitudes judiciales.

“Primero vienen por unos, luego vienen por otros, hasta que oficinas de Estados Unidos se vuelven el principal elector de México, y eso no lo podemos permitir”, dijo Sheinbaum.

Esto es como para que Estados Unidos le diga que la información que ellos tienen ha llegado de narcotraficantes mexicanos y, precisamente, de colaboradores cercanos, los más cercanos a Rocha Moya, su secretario de Finanzas y de Seguridad Pública.

Cuando Estados Unidos designa como narcoterroristas a los cárteles de la droga en México y éstos están relacionados con políticos en el poder, el tema se vuelve algo muy peligroso para el gobierno, porque bien podría Trump sentirse aludido y actuar. Algo así como ocurrió tras los retos constantes de Nicolás Maduro al presidente de Estados Unidos. Para el gobierno de México los únicos contrapesos que parece tener son dos: Estados Unidos y las redes sociales.

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