Imagínate a Yoko Ono comiendo una marquesita justo antes de entrar a la Bienal Internacional de Yucatán.
El 23 de mayo se anunció que México busca posicionarse como sede influyente en el mundo del arte. No es poca cosa. Estamos hablando de un país que tiene consolidada una art week liderada por Zona Maco, que ha demostrado que galerías y artistas de diferentes partes del mundo están dispuestos a viajar para exponer su obra, pues aquí encuentran mercado.
Ahora imagínate un evento cuyo centro neurálgico no es precisamente la venta, sino la investigación curatorial y el debate cultural. Este tipo de eventos buscan ser un faro sobre las tendencias políticas y estéticas que dominarán el debate del arte contemporáneo y, por ende, el mercado del arte.
Ahora en cristiano: México está levantando la mano para liderar la conversación sobre las tendencias que impactan en el mercado artístico, con la posibilidad de sumar a muchos más artistas locales que en cualquier otra bienal. En conclusión, existe la posibilidad de que la cotización del arte mexicano vaya al alza.
Es digno de seguir: 1) ¿Quién organiza esto? 2) ¿A quién se le ocurrió? 3) ¿Cuáles son sus motivos? 4) ¿Por qué en Mérida? y 5) ¿Tendrá continuidad? Sigo el hilo rojo para intentar responder estas preguntas.
La directora general y fundadora del proyecto, Catherine Petitgas, es un personaje clave. Ella no sólo destaca por ser coleccionista de arte latinoamericano, sino que es miembro del Consejo de la Liverpool Biennial y del International Advisory Board de la Bienal de São Paulo. Es parte de comités latinoamericanos de instituciones como la Tate Modern, el Guggenheim Museum y el Reina Sofía, por mencionar algunas, y en algún momento de su vida trabajó en Wall Street; es una “nerd” del análisis financiero, como ella misma apuntaría en septiembre de 2024 para el diario El Financiero.
Esto último es relevantísimo: a Catherine le gusta “entender cómo se financia el sistema institucional del arte. ¡Nada me gusta más que unos archivos de Excel!”. Y, como buena analista, ha tejido este proyecto finamente, pues el objetivo es consolidarlo. En la agenda ya tienen las bienales de 2028 y 2030. ¡Ah! Dato importante: este proyecto, si bien tiene como aliado al sector público, en realidad se cuece aparte. Por lo tanto, podemos anticipar que es muy probable que sea de largo aliento.
Si por tu cabeza cruza que este proyecto surgió por generación espontánea, nada más lejos de esa percerpción. Tiene como antecedente la Bienal Nacional de Artes Visuales de Yucatán, un evento financiado por el estado cuya séptima y última edición fue en el 2015. Había un movimiento artístico al sur del país.
Una década después, el Centro de Artes Visuales de la Sedeculta abrió el archivo de la bienal (me imagino un pequeño cofre todo empolvado rechinando) al público con una exposición gratuita: Archivo Vivo: VII Bienal Nacional de Artes Visuales de Yucatán. El nombre no fue fortuito, fue una declaración: “seguimos aquí, ¡eh!”.
El suceso era un recordatorio de la necesidad de abrir un espacio como este en un lugar donde, de acuerdo con el Sistema de Información Cultural, no hay un museo de arte contemporáneo (hay espacios expositivos, pero no un museo), pero sí voces de artistas que buscan ser escuchadas.
Por otro lado, la Fundación Peninsular de Arte Contemporáneo A.C. (la cual impulsa la nueva bienal internacional) lanzó en 2023 su Proyecto Y, clave para entender aún más los propósitos de una bienal internacional en México: ¿promover la rentabilidad de los artistas mexicanos?
Si investigamos un poco, encontramos en su página web que el Proyecto Y “funciona como un sistema de acompañamiento para artistas emergentes, desde el cual se orientará a creadores jóvenes en aspectos teórico-prácticos relacionados con la visibilización de su práctica artística hacia el interior y exterior del país, construyendo mecanismos de divulgación y proporcionando las herramientas que permitan a las y los artistas una proyección dentro del circuito del arte”.
En pocas palabras, parece ser que el Proyecto Y es una incubadora que trabaja la proyección del artista. La bienal dispara esa proyección, y la proyección ayuda a que logren buenas ventas. Un proyecto redondo, bien sustentado y, seguramente, con un análisis financiero que lo respalda.
Y esto no es un exhorto a levantar un dedo flamígero contra el capitalismo en el arte. Más bien, es un llamado de atención porque es posible que estemos ante el nacimiento de un volcán que puede ser de gran impacto en la historia del arte y el coleccionismo mexicano a nivel internacional.
El coleccionismo privado es fundamental para el legado artístico, y más en un país como México, donde ha quedado demostrado que los coleccionistas privados han ayudado a conformar esos ricos acervos nacionales e internacionales que hoy podemos disfrutar.
Por ejemplo, las colecciones de Carrillo Gil (arte moderno mexicano e internacional que puedes encontrar en el actual Museo Carrillo Gil), Alberto J. Pani (su colección incluyó artistas de escuelas flamencas, italianas, españolas, alemanas y francesas y lo puedes encontrar en el Museo Nacional de San Carlos), Dolores Olmedo (obra de Diego Rivera, Frida Kahlo, Angelina Beloff y Pablo O’Higgins), Eugenio López Alonso (arte contemporáneo internacional y nacional cuya obra puedes encontrar en el Museo Jumex) y la de los ahora controvertidos Gelman (arte moderno mexicano y europeo), entre otros.
¡Ah, por cierto! ¿Quiénes son los artistas ancla para esta bienal? Yoko Ono, Óscar Murillo, Jimmie Durham, David Lamelas, Wael Shawky, Leonora de Barros, Teresa Margolles, Mónica Mayer y hay un homenaje curatorial a Mathias Goeritz.
Así que vale la pena no quitarle el ojo a este suceso, no solo porque, al parecer, tiene los ingredientes necesarios para ser exitoso, sino también porque quedan muchas preguntas por responder: ¿Qué toma en cuenta el artista Abraham Cruzvillegas para seleccionar a los artistas de la bienal en su papel de director artístico? ¿La bienal estrechará una relación con la galería Kurimanzutto al tener la presencia de Abraham? ¿Qué habrá cocinado Elena Reygadas, dueña del restaurante Rosetta con estrella Michelin, para la primera gala de recaudación de fondos?
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