LAS BATALLAS

Fuego cruzado

Francisco Reséndiz. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón. Foto: La Razón de México

Sectores del ala más dura del conservadurismo estadounidense —me dicen fuentes del más alto nivel— han redoblado su ofensiva política y mediática en México y Estados Unidos para mantener viva la narrativa que asocia a políticos mexicanos con el crimen organizado… pero detrás de esa operación hay una apuesta concreta: el 3 de noviembre.

No se trata únicamente de desacreditar a determinados actores públicos mexicanos, sino de alimentar un discurso funcional a la agenda de Donald Trump y de los grupos que lo respaldan. Ello, porque en la lógica de estos sectores, México se ha convertido en una pieza central del debate sobre seguridad, migración y combate al narcotráfico... y eso pesa en votos.

Y sí, la apuesta es clara: convertir esos temas en combustible electoral rumbo a los comicios de medio mandato en noviembre próximo y fortalecer la posición republicana en la disputa por el control de los 435 espacios de la Cámara de Representantes y la reconfiguración del Senado americano con la elección de un tercio de sus 100 integrantes.

Me comentaron anoche fuentes diplomáticas que se han identificado más objetivos en esa estrategia y tienen que ver con la necesidad de fortalecer a los cuadros alineados con la visión del presidente Trump y que buscan una de las candidaturas del Partido Republicano para contender por las gubernaturas que también estarán en juego el 3 de noviembre próximo.

Además, es posible que en la boleta que tengan los electores estadounidenses incluya elecciones para representantes estatales, cargos judiciales y otros cargos locales. Además, podrían aparecer en la boleta importantes propuestas electorales específicas del estado.

Ante esta realidad, sectores de la derecha y la ultraderecha mexicana se han colgado de esa estrategia para desacreditar —de entrada— a los gobernadores de Tamaulipas y Sonora, Américo Villarreal y Alfonso Durazo y, con ello, al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, pensando ya en las elecciones intermedias del próximo año, donde México elegirá 17 nuevos gobernadores y renovará por completo el pleno de la Cámara de Diputados.

Por ello la semana pasada vimos una nota publicada por Los Angeles Times que pudo haber sido demoledora, pero no tenía fuentes ni rigor periodístico, en la que afirmaba que Villarreal y Durazo estaban siendo investigados por Estados Unidos, que les habían retirado sus visas, que entraban a la Unión Americana con un permiso especial y que estaban colaborando en temas de crimen organizado.

La nota fue desmentida, particularmente por el gobernador Américo Villarreal, quien con la mica de su visa en mano dejó claro que no ha sido notificado de alguna investigación en su contra ni mucho menos de una restricción para poder entrar a territorio estadounidense; advirtió de posibles acciones legales contra el diario.

Ayer el periódico La Opinión de Los Angeles publicó una nota en la que desmiente la versión de Los Angeles Times sobre el permiso especial de ingreso y cita al Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, el cual verificó con Servicios de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). No hay un permiso especial para los gobernadores.

Pero el rotativo hispano que se publica en Los Angeles fue más allá y preguntó oficialmente al Departamento de Estado, que respondió que la visa de cualquier persona está constantemente sujeta a revisión. Nunca respondió que se les haya retirado este documento a los gobernadores. Esto confirmaría esa estrategia de presión y desprestigio contra México con miras electorales de ambos lados de la frontera.

Cualquier nueva “revelación” sobre el tema confirmará el fondo político-electoral de esta historia.

RADAR

MEDICIONES. Las encuestas suelen concentrar la atención en quién encabeza las preferencias, pero los estrategas experimentados observan otro indicador igual de importante: los niveles de rechazo. En ese terreno, Fabiola Alanís aparece con una ventaja significativa dentro del universo de aspirantes morenistas al gobierno de Michoacán.

Nos hacen ver que en recientes sondeos la presidenta del Congreso Estatal registra una percepción positiva de 36.4% frente a apenas 20% de opiniones negativas. La diferencia es relevante porque refleja un fenómeno poco común en la política contemporánea: una figura que crece sin polarizar y que mantiene capacidad de expansión electoral.

En términos prácticos, esto significa que Alanís cuenta con amplios márgenes para incrementar su conocimiento público sin cargar con un desgaste prematuro. Mientras otros perfiles ya muestran señales de saturación mediática o confrontación política, la ex comisionada nacional para prevenir la violencia contra las mujeres conserva una imagen favorable y relativamente fresca ante la opinión pública.

La contienda interna de Morena en Michoacán apenas comienza, pero los datos sugieren que la legisladora ha logrado construir una plataforma sólida basada en trabajo territorial, cercanía social y una narrativa vinculada a las causas de las mujeres. En política, los negativos suelen ser más difíciles de revertir que el desconocimiento; por eso, sus números

EL MUNDIAL Y LA OPORTUNIDAD. A punto del arranque del Mundial de Fútbol, la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios A.C. (AMPI México) considera que el país enfrenta una oportunidad sin precedentes para fortalecer su posicionamiento como uno de los mercados inmobiliarios más atractivos y dinámicos de América Latina.

De acuerdo con estimaciones de CONCANACO SERVYTUR, el evento podría generar una derrama económica superior a los 65 mil millones de pesos, atraer aproximadamente 5.5 millones de visitantes y propiciar la creación de más de 12 mil empleos temporales en el país.

Para la AMPI México, el impacto del Mundial trasciende el ámbito deportivo y turístico, impulsando una mayor actividad en sectores estratégicos como: vivienda temporal, hospitalidad, desarrollos de usos mixtos, infraestructura urbana, espacios comerciales y proyectos orientados a la movilidad y conectividad.

Y nos hace ver la oportunidad que representan las tres sedes mundialistas del país: Ciudad de México es el principal centro financiero, corporativo, turístico y cultural del país; Monterrey es uno de los mercados inmobiliarios más dinámicos impulsado por el nearshoring, la manufactura avanzada y la inversión extranjera directa, y Guadalajara es el referente nacional en innovación, tecnología y economía creativa.

Hay quienes capitalizarán esta oportunidad que el Mundial 2026 trae a México… otros se quedarán mirando.

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