A las puertas de la aguda discusión en que toda la atención está puesta en la revisión del T-MEC, la American Society of Mexico decidió mover una pieza que podría alterar la conversación bilateral en los próximos años. La organización planteó la creación de un Tratado de Lucha contra el Crimen, un instrumento diseñado específicamente para enfrentar fenómenos transnacionales como el tráfico de fentanilo, el lavado de dinero y las estructuras del crimen organizado que operan a ambos lados de la frontera.
El planteamiento no es menor. Durante décadas, la relación entre México y Estados Unidos ha transitado por acuerdos comerciales, mecanismos de cooperación y estrategias de seguridad que con frecuencia terminan mezclándose. La visión que ahora impulsa la American Society of Mexico busca separar ambos caminos: que la agenda económica siga avanzando bajo las reglas del T-MEC y que la seguridad cuente con una ruta propia, con objetivos definidos y responsabilidades compartidas.
El mensaje detrás de esta iniciativa es contundente. La seguridad dejó de ser únicamente un asunto policial para convertirse en una variable económica. Ninguna empresa toma decisiones de inversión ignorando los niveles de violencia, la presencia del crimen organizado o los riesgos asociados al lavado de dinero. La confianza de los mercados y la llegada de capitales están cada vez más vinculadas a la capacidad de los gobiernos para garantizar estabilidad y Estado de derecho. La propuesta surge además en un momento particularmente sensible para Norteamérica. México busca consolidar las oportunidades derivadas del nearshoring, mientras Estados Unidos intenta fortalecer sus cadenas de suministro frente a un entorno global cada vez más competitivo. Sin embargo, el potencial económico de la región enfrenta amenazas que no reconocen fronteras y que se han sofisticado al mismo ritmo que la integración comercial. La American Society of Mexico coloca el tema en el centro de la discusión. La organización considera que fortalecer la cooperación en materia de seguridad puede convertirse en un factor clave para mejorar las condiciones de inversión, impulsar el crecimiento económico y generar más empleos. La lógica es clara: una región más segura es también una región más atractiva para los negocios.
El planteamiento también busca enviar una señal política. La cooperación bilateral no tendría que interpretarse como una cesión de soberanía, sino como una herramienta para enfrentar amenazas comunes que afectan por igual a ambos países. Mientras el comercio ha demostrado que la colaboración puede generar prosperidad compartida, la seguridad aparece ahora como el siguiente gran desafío para una región que mueve miles de millones de dólares diariamente a través de una de las fronteras más dinámicas del mundo. La apuesta así está por abrir una nueva etapa en la relación bilateral. Una etapa en la que la seguridad deje de ser un tema secundario o un elemento de presión en las negociaciones comerciales y se convierta en una agenda propia, con mecanismos específicos y compromisos concretos. Porque si algo ha quedado claro en los últimos años es que el crecimiento económico no puede sostenerse indefinidamente cuando el crimen organizado continúa expandiendo su capacidad financiera y operativa. La pregunta ya no es si México y Estados Unidos deben colaborar para enfrentar estos desafíos. La verdadera interrogante es si están dispuestos a hacerlo con la misma determinación con la que construyeron la integración económica más importante del continente.
Éxito Azteca. Mientras las selecciones buscan levantar la Copa del Mundo, Christian Martinoli y el equipo de TV Azteca llegan al Mundial 2026 con la etiqueta de favoritos en otra competencia: la de la audiencia. A lo largo de los últimos torneos internacionales, la dupla formada por Martinoli y Luis García ha logrado convertirse en un fenómeno televisivo capaz de registrar algunos de los niveles de audiencia más altos de la televisión deportiva mexicana, gracias a un estilo único que mezcla análisis, humor, crítica y espontaneidad. Junto a figuras como Jorge Campos, Zague, Antonio Rosique, Inés Sainz, Carlos Guerrero y David Medrano, la televisora del Ajusco de Ricardo Salinas Pliego, va nuevamente por una fórmula que ha demostrado ser ganadora y que para muchos aficionados se ha convertido en parte esencial de la experiencia mundialista. Con una fórmula que ha logrado conectar con varias generaciones de aficionados, Martinoli llega nuevamente como la figura central de una propuesta ganadora que ahora lo replicará durante el torneo más importante del futbol mundial. El sello exitoso de este grupo ha sido privilegiar la espontaneidad, el humor y la cercanía con el público, elementos que han fortalecido su popularidad a lo largo de los años.
Voz en off. La japonesa Suzuki Motor obtuvo una línea de financiamiento por 4,865 millones de pesos para respaldar sus planes de expansión en México y fortalecer su presencia en uno de los mercados más relevantes de América Latina. Los recursos permitirán impulsar tanto la disponibilidad de vehículos como el acceso al crédito para los compradores de la marca. Del monto total, 2,815 millones de pesos serán destinados al fortalecimiento de inventarios y a la expansión de operaciones, una medida que busca garantizar una mayor capacidad de respuesta ante la demanda del mercado. Los 2,050 millones de pesos restantes se utilizarán para la creación de una bolsa de financiamiento enfocada en facilitar la adquisición de vehículos por parte de los clientes, un segmento que se ha convertido en uno de los principales motores de crecimiento para la industria automotriz. Con más de 20 años de operaciones en México, Suzuki mantiene una participación cercana al 2% del mercado nacional de vehículos ligeros y registra ventas promedio de alrededor de 2,300 unidades mensuales. La inyección de recursos forma parte de una estrategia para consolidar su crecimiento, fortalecer a su red de distribuidores y aprovechar el dinamismo que mantiene el sector automotriz mexicano…
De aliados a no saber qué hacer con ellos
