AL PIE

Desde el medio tiempo

Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Javier Solórzano Zinser │ *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: La Razón de México

Independientemente de lo que haya pasado anoche entre México y Corea del Sur, se confirma que la Selección Nacional es uno de nuestros signos de identidad. Suele pasar que caminamos con el Tricolor bajo aquello que dice del gozo al pozo y del pozo al gozo.

El Tricolor nos ha llenado de la infaltable esperanza. Los partidos son el espacio en donde se consolida la esperanza o donde se sepulta.

La afición mexicana ha sido por lo general superior que nuestro futbol. En medio del relajo y del juego, la nobleza de los fanáticos se refrenda cada vez que la Selección juega. No es fácil, porque nuestra historia futbolera se la ha pasado entre las decepciones y el ya merito.

Lo que sin duda resulta alentador, es que la afición es definitivamente fiel a la Selección. Es el espacio que nos suma unos con otros, que nos lleva a estar en el jolgorio, el festejo, la pasión y la decepción junto a miles de personas que jamás hemos visto en nuestras vidas. Lo que nos une es la identidad, que otorga el juego, vía la Selección.

Esto es parte de lo que nos provoca y provoca el futbol, es la identidad que sólo se entiende y se explica a través de la tribuna y de doña tele, que se encarga del resto.

A lo largo del primer tiempo de ayer la Selección pasó aceite. México y Corea del Sur son fuerzas particularmente equilibradas. Haya sido el que haya sido el resultado, no ofrecerá sorpresa alguna, porque cualquiera en el papel podía ganar. Corea del Sur se encargó de tener la pelota lo más que pudo, lo que le dio cierta ventaja. El resto de la historia usted ya la conoce y hasta aquí llegamos con el partido por razones de tiempo; nos marearon con el balón, pero hasta ahí llegaron.

Se ha dado una polémica sobre Sudáfrica. Están lejos de ser el equipo que era hace algunos años, pero quienes piensan que es un flan, deberán replanteárselo. No es que sea un aspirante al título o cosa parecida, lo que pasa es que podría darnos una idea su desempeño en el segundo partido sobre lo que significó el triunfo de México en la inauguración. Veremos qué pasa en el tercer juego de los sudafricanos; es evidente que están al borde del nocaut efectivo, pero sirva para la especulación preguntarse a quién le ganó México viéndolos en el segundo partido. Mañana le seguimos.

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