A finales de 2024 comentamos en este espacio la decisión del gobierno australiano de restringir el acceso a ciertas plataformas digitales a menores de 16 años. Si bien los menores podrían usar servicios de mensajería y educación como Google Classroom, se limitaba su acceso a aplicaciones como TikTok, Instagram y X. La semana pasada fue el turno del gobierno británico que, replicando la decisión de Australia, anunció su intención de prohibir el uso de redes sociales a menores de 16 años.
El anuncio se produjo luego de una consulta pública, en la que se recibieron más de 116 mil respuestas de padres de familia, menores de edad y especialistas de todo el país. Los resultados mostraron un respaldo contundente a la adopción de medidas más estrictas: nueve de cada diez padres apoyan la prohibición de redes sociales para menores de 16 años. También dos de cada tres jóvenes consideran que los menores de esa edad no deberían tener acceso libre a algunas plataformas de redes sociales.
El Gobierno de Keir Starmer sostiene que los contenidos difundidos en tiempo real y los algoritmos de recomendación incrementan la exposición de los menores a materiales dañinos, perturbadores o excesivamente adictivos. Con el fin de actuar con rapidez, obtuvo facultades mediante la Ley de Bienestar Infantil y Escuelas para introducir estas medidas mediante legislación secundaria, sin necesidad de esperar la aprobación de una nueva ley integral. En consecuencia, el primer paquete de regulaciones entraría en vigor durante la primavera de 2027. Según el primer ministro laborista, las empresas tecnológicas tuvieron innumerables oportunidades para proteger a los menores, pero no lo hicieron. De ahí que su Gobierno haya decidido retirar parte de ese poder a las plataformas tecnológicas y devolvérselo a los padres. Agregó que la principal motivación de su administración ha sido garantizar que los niños tengan el mejor comienzo posible en la vida y que esas regulaciones contribuirán a lograr ese objetivo.
Se señaló que, al aplicar las restricciones en ese país, se considerarán las lecciones aprendidas de la experiencia australiana mediante la incorporación de sistemas de verificación de la edad, con el propósito de dificultar que los menores puedan eludir los mecanismos de protección. La autoridad reguladora, OFCOM (Office of Communications, por sus siglas en inglés), llevará a cabo un estudio para determinar cuáles son los sistemas más eficaces para verificar que, efectivamente, una persona tenga, al menos, 16 años. Esto es de particular importancia para asegurar que el uso de los chatbots de Inteligencia Artificial que simulan relaciones afectivas con los usuarios sean utilizados únicamente por mayores de edad. Se subrayó que el Gobierno garantizará que OFCOM cuente con los recursos financieros necesarios para asumir sus nuevas responsabilidades, además de continuar aplicando las disposiciones ya previstas en la Ley de Seguridad en Línea. Es muy probable que en el futuro inmediato medidas similares sean adoptadas en México. Nuestros legisladores deberán estar pendientes de los casos australiano y británico para que las disposiciones propuestas protejan efectivamente a los menores.

Al rato regresan

