1.- Ghana vino a confirmar ayer la irrupción del futbol africano en el plano internacional. Inglaterra buscó la manera de ganar como fuera, incluso volvió al viejo método de lanzar al final del partido centros largos que tanto éxito le dieron en otras ocasiones, pero ni así pudo.
Ghana se defendió bien, incluso dio la impresión de que si los ingleses se distraían, los iban a tomar desubicados en un contragolpe. El resultado tuvo algo de justicia. Inglaterra intentó todo, pero los africanos se defendieron con inteligencia, muy bien ubicados en su defensiva, con jugadores muy atléticos, y sobre todo, con un espíritu de equipo que hizo que el 0-0 fuera explicable.
Inglaterra tiene ahora enfrente a Panamá. Los canaleros traían, a la hora de cerrar AL PIE, a raya a los croatas. Los europeos están en la urgencia de nuevas generaciones, a pesar de las virtudes de sus actuales jugadores, los cuales en algunos casos llevan entre 2 y 3 Copas del Mundo ante el asombro del mundo futbolero.
Si algún país en la deteriorada Concacaf ha crecido, es Panamá. En los últimos años ha sido un rival peligroso desde donde se vea. Recordemos que bajo una decisión arbitral brutalmente cuestionada, el árbitro marcó un penalti que pudo pasar por los de pantalón largo, para que Guardado diera el triunfo a México, cuestionado por la decisión arbitral y por lo que se vio en la cancha.
Eso de ser sede del Mundial le evitó a México las cada vez más difíciles eliminatorias en las cuales Panamá se nos iba a aparecer como fantasma. Aquello de calificar “caminando”, de no ser hace 50 años, es un mito genial.
2.- Javier Aguirre es realista. No habla del futuro porque no le convence el presente. No es conveniente pensar más allá del partido de hoy. Esta noche, el Tri, más que jugarse la siguiente ronda, ya está en ella, se juega la posibilidad de reducir las muchas deudas que ha provocado.
Contra Corea del Sur su mayor virtud fue desesperar a los coreanos. Como sea, fue una virtud, pero en cualquier otro partido nos pueden hacer trizas.
Los aficionados saben de futbol. Vale preguntarse cuántos partidos han visto en su vida. De alguna manera entienden de qué se trata cuando su equipo juega bien, genera dudas o de plano los pone a sufrir de principio a fin.
Es un partido el de hoy en que surge la oportunidad de ajustar y ofrecer una mejor cara que permita pensar un poco, que no mucho, en el futuro.
