PUNTO CIEGO

Esteban Villegas y la primera piedra

Daniel Santos Flores. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Daniel Santos Flores. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: Especial

“… Jesús se fue al Monte de los Olivos. Y, al amanecer, vino otra vez al templo, y todo el pueblo venía a Él; y sentándose, les enseñaba. Los escribas y los fariseos trajeron a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo del adulterio. Y en la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres; tú, pues, ¿qué dices?

Decían esto probándole, para tener de qué acusarle. Pero Jesús se inclinó y con el dedo escribía en la tierra. Pero como insistían en preguntarle, Jesús se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra. E inclinándose de nuevo, escribía en la tierra. Pero al oír ellos esto, se fueron retirando uno a uno comenzando por los de mayor edad, y dejaron solo a Jesús y a la mujer que estaba en medio.

Enderezándose Jesús, le dijo: Mujer, ¿dónde están ellos? ¿Ninguno te ha condenado? Y ella respondió: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Yo tampoco te condeno. Vete; desde ahora no peques más.”

Este pasaje de la Biblia escrito por el apóstol Juan viene a colación al observar con detenimiento lo que ha ocurrido en los últimos meses dentro de nuestra política. Todas las voces de la oposición exigieron explicaciones, investigaciones y respuestas a gobernadores emanados de Morena por su presunta colusión con grupos del crimen organizado (quitemos a Rocha Moya, que ése si es caso aparte). Todos los señalamientos fueron amplificados, convirtiéndolos en tema nacional, hasta los rumores fueron presentados como una prueba definitiva de culpabilidad. La presunción de inocencia parecía una consideración reservada únicamente para algunos casos.

Por eso resulta interesante observar lo que ocurre ahora que el nombre que aparece en medio de los cuestionamientos no pertenece a Morena, sino al PRI. Desde el 2025 rondan versiones periodísticas de algunos medios estadounidenses y nacionales, como el que escribe la periodista María Martínez sobre el caso concreto del gobernador de Durango, Esteban Villegas. Según esta información, el priista pasó de encabezar una gira internacional para promover inversiones relacionadas con tecnología, centros de datos, inteligencia artificial y conectividad, a convertirse en protagonista de una controversia derivada de reportes que apuntan a una investigación abierta por parte de autoridades estadounidenses. Resulta obvio que hicieron esfuerzos por apagar la lumbre de los señalamientos, sin embargo, lo que no pudieron ocultar fueron las preguntas, las especulaciones y las versiones que desmentían tal hecho. Lo que no apareció con la misma rapidez fue la indignación de quienes normalmente ocupan la primera fila cuando se trata de exigir explicaciones. Y es que no se trata de anticipar culpabilidades ni de sustituir a las autoridades, tampoco se trata de sentenciar. Precisamente ése ha sido uno de los problemas del debate en los últimos años. Lo relevante es observar cómo cambian los criterios dependiendo del nombre y del partido. Cuando el señalado pertenece al bando de los adversarios, cualquier indicio parece suficiente para exigir condenas y cárcel, pero ahora que los señalamientos alcanzan a uno de los propios, entonces aparece la prudencia, la cautela y los llamados a la calma.

La congruencia en la política debería funcionar exactamente al revés. Si se considera válido pedir explicaciones a unos, también debe ser válido pedirlas a otros. Si se exige transparencia para un gobernador, tendría que exigirse para todos. Si se considera legítimo cuestionar posibles vínculos, investigaciones o versiones periodísticas cuando afectan al adversario, el mismo criterio tendría que aplicarse cuando los reflectores apuntan hacia los de casa. No hay forma de evitar o darle muchas vueltas al asunto, Esteban Villegas está señalado, y su nombre resaltado con marca textos amarillo en documentos estadounidenses, ésa es una realidad.

Quizá por eso vale la pena recordar el pasaje de la Biblia sobre la primera piedra. No porque los señalamientos deban ignorarse, sino porque la autoridad moral para acusar siempre depende de la capacidad de aplicar la misma medida para todos. La política está llena de personajes que disfrutan señalar, pero muy pocos les gusta responder preguntas y señalamientos cuando se trata de sí mismos. La historia demuestra que quienes más rápido levantan la piedra siempre son los primeros que esconden la mano cuando descubren que el escrutinio público finalmente apunta hacia ellos.

Reenviado

¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo?

- Mateo 7:3

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