1. No hemos dejado que nos pase de largo la fiesta futbolera. Más allá de lo que haga el Tri, vemos el Mundial como una consigna, como un deber y para el relajo. No es sólo eso, más allá de lo que nos envuelve con el futbol, también existe en el país una cultura futbolera, arraigada y de identidad.
El ambiente nuestro está muy lejos de lo que pasa en EU y en Canadá. Con nuestros vecinos, el jolgorio lo hacen los aficionados de los equipos que les ha tocado jugar en este país junto con nuestros paisanos.
La gente no se ha sumado a la fiesta porque no han encontrado el sentido del triunfo en la calle. La victoria sobre Paraguay fue asombrosa. Sin embargo, terminó el juego y no hubo calle como manifestación de fiesta e identidad con su equipo.

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El proceso de arraigo del futbol todavía está tardando en llegar. Veremos qué sucede a partir de la siguiente ronda, cuando los ojos se concentren en los equipos que van avanzando y que van teniendo posibilidades reales de llegar a la etapa final.
Mauricio Pochettino, su entrenador, se anda quejando de que no le reconocen nada a su equipo, ni el hecho de que por primera vez en la historia del futbol estadounidense terminaran como líderes de grupo en la primera ronda.
Se tendrá que seguir aguantando el argentino, porque quizá ni llegando a las semifinales los aficionados estadounidenses se pasearán por sus calles para festejar, que, en términos futbolísticos, sería sin duda festejable.
De Canadá se sabe poco. El futbol sigue buscando derecho de piso. El Mundial suma, pero no dará la presencia en el país de un deporte que se sigue viviendo lejano en la cotidianidad.
Diría la FIFA que están tratando de abrir caminos. Estados Unidos ya hizo un Mundial en 1994 y ahora se habla de que además de éste podría estar organizando
el de 2038.
La fiesta en nuestro país se organiza fácil. El futbol ayuda en ello hasta las derrotas. Además del arraigo de la fiesta, el balompié representa una identidad en nuestro país y si además quedamos como líderes de grupo, con mayor razón, y eso que en el país sólo le dieron 13 partidos a México.
2. Los terceros partidos de la primera ronda han servido a unos para administrarse y a otros para jugarse la vida. Noruega mandó a la banca a muchos de sus titulares. Alemania estuvo como perdido el segundo tiempo contra Ecuador, que hizo un partido extraordinario. Los sudamericanos, si se confirma que serán el rival del Tri, van a ser un terrible dolor de cabeza; habrá sufrimiento del bueno.
Desde el lunes viene el drama. Quien se guarde algo, se va a su casa. Se van perfilando los que van adelante y los que se quedarán.

Regreso a los 90 con Jordi Soler

