El acercamiento entre la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el rey de España, Felipe VI, marca el fin de un largo periodo de tensión diplomática entre ambas naciones tras la negativa de la corona española a ofrecer perdón por los abusos cometidos durante la llamada Conquista.
El desacuerdo diplomático comenzó ocho años atrás, cuando en 2019 el entonces presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador envió una carta donde solicitó a la Corona española una disculpa por los abusos cometidos durante la invasión de México y con motivo de las celebraciones de 200 años de independencia.
La Casa Real no solo nunca dio respuesta a la misiva del expresidente mexicano, sino que filtró la carta a los medios de comunicación, con lo que comenzó una polémica que hasta al día de hoy sigue presente en ambos lados del Océano Atlántico.

• Lluvias, basura y negligencia
Como consecuencia de ese quiebre entre ambas naciones, se redujeron los contactos políticos de alto nivel y la Casa Real evitó realizar visitas oficiales a México. También en 2024, la primera mandataria mexicana, la doctora Claudia Sheinbaum tomó la decisión de no invitar al jefe del Estado español a su toma de posesión y, en respuesta, España no mandó ninguna representación oficial al evento celebrado en la Ciudad de México.
Tras ocho años de enfriamiento diplomático entre ambas naciones, tuvo que llegar un evento como el Mundial de fútbol que se celebra en México, Estados Unidos y Canadá, para que se diera un acercamiento entre el máximo representante de la corona española y la presidenta de México.
Felipe VI hizo el viaje a nuestro país para asistir al partido mundialista entre España y Uruguay, que se jugó el sábado en Guadalajara. Y fue en ese contexto que decidió hacer una escala en la capital mexicana para reunirse con la presidenta mexicana.
Este acercamiento no figuraba en la agenda oficial del rey español pero muestra el interés de ambas partes por darle solución a ese conflicto diplomático dando un paso definitivo a la normalización de las relaciones entre España y México.
El representante español ya había mostrado su interés por zanjar la polémica, cuando durante una visita a la exposición “La mitad del mundo. La mujer en el México indígena”, celebrado en la capital española, reconoció que hubo “mucho abuso” durante la invasión española en una conversación informal con el embajador de México en España, Quirino Ordaz.
Tras la reunión, la presidenta de México publicó en sus redes sociales que las conversaciones fueron cordiales y se tocaron los temas de la importancia de los pueblos originarios y de los vínculos entre México y España. En dicha reunión se acordó fortalecer la relación bilateral entre ambos países.
Las autoridades españolas coinciden con estrechar lazos entre México y España porque comparten historia, cultura y lazos económicos y humanos que son innegables. Sobre el tintero queda pendiente la respuesta a la carta del expresidente sobre un reconocimiento de los abusos cometidos durante la llamada conquista española para cerrar esa deuda histórica con los pueblos originarios.
Cabe mencionar que gobiernos europeos han ofrecido disculpas por los abusos cometidos durante las épocas colonialistas como el caso de los Países Bajos, que pidió perdón por su pasado colonial y por el tráfico de esclavos. Una simple muestra de humildad ante hechos históricos que no deben repetirse nunca y el reconocimiento al racismo, xenofobia, desprecio, discriminación y violencia que todavía practican algunos gobiernos y poblaciones europeos en contra de latinoamericanos, africanos, árabes y otros pueblos.

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