Durante el mitin 20 años de “gallardismo” perteneciente al Partido Verde Ecologista, el gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo, presentó a su esposa, la senadora Ruth González, como su sucesora en el gobierno de la entidad previo a las elecciones de 2027.
Este suceso ocurrió el 9 de julio en el que el gobernador presentó a “una gran mujer que cuidaría de San Luis como a sus hijos”, para luego cederle el micrófono a la senadora. A los habitantes de esa entidad, seguramente ya se les olvidó que miembros de la familia Gallardo han estado sometido a procesos penales. Hoy son los políticos “apoyados por el pueblo”.
Posteriormente se les hizo duros señalamientos por nepotismo. Mismos que desestimó Ruth González, quien afirma que no se trata de nepotismo pues afirmó que:
“Como mujer ella sabe lo que les duele a las familias en la entidad y no va a dejar solo a San Luis Potosí, además le daremos seguimiento al trabajo del gobernador del estado”.
Este escándalo surge luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum afirmara que para las elecciones siguientes no habría ningún tipo de nepotismo político para poder otorgar empleos, contratos, cargos o privilegios a familiares o amigos.
Pero los dirigentes del Partido Verde están dispuestos a romper esa alianza con los Morenos, aunque en otros Estados aplaudan y apoyen a quien les impongan desde el Partido Oficial.
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Los nombres de los principales políticos, son los mismos que se vienen mencionando desde hace varias décadas en casi todos los partidos políticos, los que saltan de una posición a otra, sin distingo de colores o ideologías.
Los militantes de los dos nuevos partidos registrados vienen pegados a la ubre, desde hace años, lo mismo en el PRD, que Morena o en el tricolor.
Por eso, urge la renovación de la clase política, para ir desplazando a los acaparadores de los cargos públicos y a aquellos que han saltado de un partido a otro. Pero será lo mismo, sus listas efectivamente comprenden a nuevos simpatizantes, pero los líderes son los mismos.
Los saltimbanquis de la política abundan, ya que cuando no son proyectados a los cargos anhelados, buscan el cobijo de un nuevo partido.
Aquí no hay miramientos ni nostálgicas, más bien se concentra el cinismo de esos personajes que transitan con una ideología de derecha a izquierda, al centro o a la inversa, pero no dejan de estar en los principales sitios de la política.
La renovación de la clase política no llega y cuando se intentó en el pasado reciente se toparon con unos jóvenes abusivos y fraudulentos que, finalmente, terminaron con sus huesos en la cárcel.
El priismo festinó durante el sexenio de Enrique Peña Nieto de sus nuevas piezas políticas, entre los que se encontraban varios gobernantes menores de 40 años y otros que apenas rebasaban las cuatro décadas.
Se recuerdan los casos de Roberto Borge, gobernador de Quintana Roo, el que apenas rebasaba los 30 años y que hace unos cuantos días dejó la cárcel para seguir purgando sus penas en prisión domiciliaria.
Otro más Javier Duarte ni siquiera llegaba a las cuatro décadas, cuando fue electo gobernador de Veracruz y cumple su primera década en prisión. Otro Duarte, César, gobernador de Chihuahua, continúa en prisión. La nueva clase política de los priistas se desmoronó en el mismo sexenio en que se festejaba. Estos son soplo algunos de las promesas del pasado reciente y que al final terminaron en prisión por ambiciosos y por ladrones.
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